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La Copa Intercontinental

Lunes, 24 de enero de 2005

Por Tim Vickery

La historia del fútbol ha estado marcada por la rivalidad entre los equipos de los continentes con más tradición futbolística: Europa y Sudamérica.

El punto más bajo
Quizás, el peor momento llegó tras la Copa Mundial de la FIFA 1966, cuando había divisiones dentro de la FIFA. Al mismo tiempo ya se jugaba anualmente el partido entre los ganadores de la Copa de Europa y la Copa Libertadores.

Prometedor comienzo
La competición tuvo un comienzo prometedor, con el partido entre el Santos FC y el SL Benfica de 1962, que es recordado como uno de los mejores en la historia del fútbol. Pero la competición pronto perdió competitividad, sobre todo después de 1967, cuando los europeos del norte comenzaron a dominar el fútbol del continente.

Choque de culturas
El choque de culturas fue demasiado grande. Por un lado estaba la resistencia y la corpulencia de los europeos del norte. Por otro, la mentalidad ganadora del fútbol argentino de la época, donde se concebía este deporte como algo más pasional.

Retirada europea
Los europeos llegaron a la conclusión de que la competición daba muchos problemas y que no valía la pena, y estaban poco dispuestos a participar. Europa fue representada por los subcampeones, o por nadie, y esto acabó con el prestigio que había conseguido el título a principios de los 60.

Tregua japonesa
Sin embargo, la hostilidad y la ruptura de relaciones de finales de los 60 y 70 fueron superadas, en gran parte gracias a Japón. Las relaciones entre el fútbol europeo y sudamericano se han acercado en los últimos 25 años en los que sus respectivos campeones se han enfrentado en Yokahama.

Cambio de poderes
De lo que no hay duda es que es una 'paz' entre fuerzas desiguales. A principios de los años 60 Pelé jugó con el Santos contra el Benfica y el AC Milan. En décadas recientes, las estrellas sudamericanas por lo general juegan con los colores de los equipos europeos, ya que su continente no es capaz de retenerlos.

Grandes diferencias económicas
Las economías en Sudamérica han sufrido una gran crisis, y el abismo entre su fútbol y el de Europa es muy amplio. Esta desigualdad de fuerzas ha hecho que el partido de Japón sea muy importante para los sudamericanos.

‘Proyecto Tokio’
En lo que se considera ya como una una tradición en Sudamérica, los clubes, a principios de cada año, persiguen el ‘Proyecto Tokio’, que consiste en clasificarse para la Copa Libertadores, ganarla y luego ir a Japón a ganarle a los 'ricos' europeos.

Una oportunidad para el marketing
Los resultados del partido tenían una importancia diferente en cada continente. Al principio dominaron los sudamericanos, y para ellos era como el día grande, mientras que para los europeos no era más que un simple amistoso. Pero el fútbol ganó popularidad en Japón y para los europeos pasó a ser una buena oportunidad de mejorar sus posibilidades comerciales.

Cuenta final
Los europeos entonces, con la ayuda de sus 'importaciones' sudamericanas, dominaron los años posteriores. El triunfo del Oporto sobre el CA Once Caldas dejó el saldo, tras 25 ediciones en Japón, en 13 triunfos para Europa y 12 para Sudamérica.

Nueva competición
Europa tratará de continuar su expansión comercial, tanto en el Mundial de Clubes de la FIFA como en la Champions League. El ganador de la Copa Libertadores también participará en la nueva competición, pero ahora tendrá que compartir su gran día con África, Asia, Oceanía y América Central y del Norte.

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