Rocchi, listo para la final de Skopie

"Los árbitros esperan su momento", dijo el italiano encargado de arbitrar el encuentro de la Supercopa entre el Real Madrid y el Manchester United del martes en Macedonia.

Gianluca Rocchi, árbitro italiano
Gianluca Rocchi, árbitro italiano ©Getty Images

Los principales árbitros disfrutan de las grandes ocasiones como hacen los jugadores. Y en especial, si van a ser el foco de atención en un estadio completamente lleno con motivo de la Supercopa de la UEFA, que da inicio a una nueva temporada.

El árbitro italiano Gianluca Rocchi está encantado tras haber sido designado para dirigir el martes el partido entre el Real Madrid y el Manchester United en Skopie. Los ganadores la pasada temporada de la UEFA Champions League y de la UEFA Europa League se encontrarán a un árbitro de 43 años al que le van los grandes retos.

"Me resulta más fácil arbitrar un partido en el que hay mucha gente en el estadio a un encuentro con las gradas vacías. Si no hay nadie en el estadio, se oye todo lo que se dice…", dijo el árbitro nacido en Florencia, que está casado y es padre de dos niños.

Rocchi estará acompañado en Skopie por cinco compatriotas. Los árbitros asistentes Elenito Di Liberatore y Mauro Tonolini, los árbitros asistentes adicionales Davide Massa y Massimiliano Irrati y el árbitro reserva Riccardo Di Fiore. Un francés, Clément Turpin, actuará como cuarto árbitro.

"Cuando te asignan una final, es una sorpresa y una cosa agradable”, comentó Rocchi, que es árbitro internacional desde 2008. "Un árbitro espera este momento, y lo cierto es que estoy orgulloso de que la UEFA me haya asignado este gran partido", añadió. Rocchi ya tiene experiencia en grandes finales, ya que fue el cuarto árbitro en la final de la UEFA Europa League en mayo entre el Manchester United y el Ajax en Estocolmo. Rocchi sigue los pasos de otro árbitro italiano, el fallecido Stefano Farina, que dirigió la final de la Supercopa de 2006 entre el Barcelona y el Sevilla.

Rocchi comenzó en el mundo del arbitraje con 15 años, y poco a poco fue ascendiendo de divisiones en Italia hasta llegar a la Serie A y Serie B en 2003. "No era un futbolista muy bueno. Hay que ser honestos, pero disfrutaba jugando. La decisión de cambiar no fue fácil, pero quería seguir ligado al mundo del fútbol", reflexionó.

Encontrar un justo equilibrio entre la concentración y la relajación es clave para Rocchi a la hora de preparar un partido. El italiano es un gran fan de la banda británica Coldplay, y recientemente asistió a un concierto en Milán. "La música nunca está lejos de mi vida", señaló, para añadir: "La música siempre está en el vestuario y me relaja en mis ratos libres".

Rocchi describe ese momento previo en el que los árbitros y los jugadores están juntos antes de un gran partido como "el mejor momento de un partido en algunas maneras. Te das cuenta la importancia que tiene lo que está por venir y tienes poco tiempo de apreciar ese momento. Pero es sólo un breve momento, porque después regresas a estar totalmente concentrado en el partido".

El buen posicionamiento en los primeros minutos, ayudado por la preparación sobre los equipos, sus tácticas y los jugadores, da a Rocchi la confianza necesaria de cara al partido. "Si estoy bien posicionado, eso significa que estoy entendiendo cómo están jugando tanto los equipos como sus jugadores", explicó.

"También me gusta que mis compañeros del equipo arbitral me digan si necesito mejorar algo. No puedes arbitrar sin un trabajo en equipo y creo que es necesario ser honestos entre nosotros".

Rocchi siente que es muy fácil mantenerse alejado de la presión que hay en el arbitraje. "A mi esposa Paola no le gusta mucho el fútbol. Así que puedo pasar un tiempo de calidad alejado del fútbol con ella, mi familia y mis amigos. Tenemos muchas otras cosas de las que hablar además del fútbol".

Con la Supercopa como el último gran momento de su dilatada e importante carrera, las ambiciones de Rocchi de cara al futuro son muy simples. "Sólo pienso en pitar el próximo partido. Intento no pensar mucho sobre el futuro, porque no puedes predecir lo que está a la vuelta de la esquina".

"Pero sí es verdad que tengo una esperanza de cara al futuro: ser recordado como una buena persona, no sólo como un buen árbitro…"