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La lucha sin descanso contra el racismo

En su columna en la publicación oficial UEFA.direct, el Presidente de la UEFA Michel Platini habla sobre la campaña para eliminar la discriminación del mundo del fútbol.

El vestuario del Lille con un brazalete de 'Unidos Contra el Racismo' antes del partido de la UEFA Champions League ante el Bayern de Múnich
El vestuario del Lille con un brazalete de 'Unidos Contra el Racismo' antes del partido de la UEFA Champions League ante el Bayern de Múnich ©Getty Images

Como cada otoño desde 2011, durante el mes de octubre se realizaron actos a lo largo de toda Europa con el objetivo de sensibilizar al público de los problemas del racismo, de la intolerancia y de la discriminación en todas sus formas. Estas semanas de acción son la iniciativa de nuestro socio, la red FARE (Fútbol Contra el Racismo en Europa). Con los años estos eventos han crecido en tamaño, se extendieron por toda Europa y han ganado en adeptos, algo muy alentador.

Sin embargo, en alguna ocasión se producen incidentes lamentables en los estadios europeos, lo que demuestra que la batalla contra la discriminación está lejos de ser ganada, como si fuera virtualmente imposible de ser eliminada.

Sería pretencioso pensar que el fútbol sería capaz por sí mismo de erradicar el racismo y de tener éxito allá donde las religiones y los gobiernos han fallado a pesar de sus grandes intenciones, lo que demuestra la naturaleza innata de este mal en ciertos individuos.

Tampoco es una cuestión de predicar: el mundo del fútbol no siempre es lo suficientemente virtuoso como para que sus líderes se sientan en una posición cómoda para dar una lección de moralidad.

Por otro lado, el fútbol es enormemente popular en todo el mundo, en todos los rincones de la sociedad, lo que le permite tener no solo la oportunidad, sino también la responsabilidad de intentar ayudar a hacer del mundo un lugar mejor.

Como ya se ha dicho muchas veces antes, el fútbol es, por encima de todo, un deporte, y en particular, transmite valores como el espíritu de equipo, las virtudes del trabajo duro, el sentido de la responsabilidad, y el respeto, por las Leyes del Juego, el árbitro, los rivales, los compañeros y también el respeto por uno mismo.

En este contexto, no hay lugar para la discriminación de cualquier tipo en los estadios de fútbol. Continuaremos luchando sin descanso con toda nuestra fuerza, junto a nuestros socios y todos aquellos que comparten nuestra creencia de que la diversidad nos hace más ricos, no más pobres.