No a la propiedad compartida

En su columna de la publicación oficial de la UEFA, UEFA•direct, el Secretario General Gianni Infantino subraya la postura de la UEFA contra la propiedad compartida en el fútbol.

©UEFA.com

Además de organizar y desarrollar competiciones de élite de clubes en Europa, la UEFA ha demostrado ser siempre un órgano proactivo a la hora de poner en marcha principios de buen gobierno en el deporte para proteger su futuro a largo plazo.

Recientemente, fuimos alertados de la amenaza de lo que a menudo se denomina propiedad compartida de jugadores, e inmediatamente pusimos este tema sobre la mesa del Consejo Estratégico del Fútbol Profesional. Creemos firmemente que se necesita un planteamiento estricto en este asunto por un buen número de razones.

¿Por qué es la propiedad compartida de jugadores un problema para el fútbol?

En primer lugar, supone un dilema ético y moral. ¿Es apropiado que una tercera parte implicada tenga los derechos económicos sobre otro ser humano y que comercie con ese 'activo'? Esto sería algo inaceptable en la sociedad, y no tiene cabida en el fútbol. Los futbolistas (al igual que cualquier otra persona) deberían tener derecho para decidir su propio futuro.

En segundo lugar, debemos proteger la integridad de las competiciones deportivas. ¿Qué ocurre cuando la misma corporación posee los derechos económicos de varios jugadores de distintos equipos? Hay un claro riesgo de conflicto de intereses. El riesgo de una manipulación de los resultados es algo con lo que la UEFA tiene que luchar, ahora más que nunca.

En tercer lugar, el modelo de negocio de los que participan en la propiedad compartida de jugadores se basa en cambiar de club a los jugadores con frecuencia. Dicho sin rodeos, más traspasos significa más dinero para los titulares de los derechos, lo que resulta en inestabilidad contractual y a largo plazo que los ingresos salgan del ámbito de este deporte.

En cuarto lugar, esta práctica es claramente incompatible con la filosofía económica y deportiva del juego limpio financiero, que consiste en garantizar que los clubes puedan vivir dentro de sus posibilidades. Los clubes no deben depender de las inversiones de terceros para adquirir jugadores que no pueden permitirse por sí mismos. A largo plazo, esto no es bueno ni para el club ni para el jugador. Las soluciones a corto plazo entran en conflicto con las normas y los principios del juego limpio financiero.

El Consejo Estratégico del Fútbol Profesional ha considerado este problema y ha recibido el apoyo inequívoco del Comité Ejecutivo de la UEFA, demandando que esta actividad sea prohibida por principio. Esta prohibición ya existe en algunos países europeos, y es el momento de expandirla a todo el continente.

Hemos analizado la situación en Europa. Pero la cuestión va más allá a nuestro propio continente. Desde que se convirtió la propiedad de jugadores por parte de terceros en un fenómeno global, y dado que la FIFA es responsable de las operaciones del sistema internacional de fichajes de jugadores, hemos pedido al máximo organismo mundial que tome las decisiones necesarias para introducir una prohibición global.

Tras la reunión de su Comité de Fútbol, la FIFA ha encargado un estudio para abordar esta decisión. Sin embargo, a menos que se tomen los pasos necesarios, la UEFA estará preparada, junto con el Consejo Estratégico de Fútbol Profesional, para implementar las medidas apropiadas para eliminar esta práctica de nuestras competiciones.

Entendemos que puede ser necesario un período de adaptación y la UEFA estaría a favor de medidas transitorias. Sin embargo, somos de la firme opinión que la propiedad de jugadores por parte de terceros no tiene cabida en el fútbol, y nuestra prioridad es proteger a nuestro deporte para construir y mantener su estabilidad a largo plazo.

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