El milagro del Kaiserslautern de Rehhagel

El recién ascendido Târgu Mureş está cerca de ganar la liga rumana, y en UEFA.com Steffen Potter recuerda el título de la Bundesliga que logró el equipo alemán meses después de su ascenso.

Otto Rehhagel con el trofeo de la Bundesliga que ganó con el recién ascendido Kaiserslautern en la campaña 1997/98
Otto Rehhagel con el trofeo de la Bundesliga que ganó con el recién ascendido Kaiserslautern en la campaña 1997/98 ©Getty Images

El FC Bayern München tiene bien atada la Bundesliga, y está siendo difícil recordar algún momento en el que no fuese así. ¿Se imagina que un equipo recién ascendido consigue arrebatarle el título al Bayern la temporada que viene? ¿Imposible, verdad? Pues eso fue lo que pasó en la campaña 1997/98. 

Cuando el 1. FC Kaiserlautern, miembro fundador de la Bundesliga, descendió en 1996, sus aficionados se vinieron abajo. ¿Quizás demasiado grande para descender? La temporada anterior había acabado cuarto y se había clasificado para la Copa de la UEFA y en esa campaña se metió en la final de la Copa de Alemania. Una semana después de sellar su descenso, el club lograba el título por segunda vez. 

Sin embargo, dos cosas importantes llegaron a la vez. Primero, Otto Rehhagel fue considerado un excedente para los requisitos del Bayern, y su pérdida fue una ganancia para los Kaiserlautern. Segundo, el club logró mantener a gran parte del plantel intacto, manteniendo a internacionales como Michael Schjønberg, Miroslav Kadlec, Pavel Kuka y al alemán Andreas Brehme, que había ayudado a Alemania a ganar la Copa Mundial de la FIFA de 1990. 

En esencia el equipo mantuvo un gran nivel en la segunda división, ganando con facilidad y manteniendo a gran parte de los aficionados: su asistencia media fue de 36.709 espectadores, más que en la temporada anterior en la Bundesliga. "Puede que suene estúpido, pero muchas de las victorias que conseguimos en segunda nos ayudaron a inculcar un espíritu ganador", explicó más tarde Schjønberg.

Mientras estaba en segunda, el Bayern consiguió ganar la máxima categoría con dos puntos de diferencia. La temporada siguiente el caprichoso calendario de partidos emparejó a los dos ganadores de las dos divisiones en el primer partido de la temporada. Schjønberg marcó a diez minutos para el final dando una victoria que Rehhagel en particular saboreó con intensidad, ya que no se había ido de Múnich de la mejor de las maneras.

Olaf Marschall, el clásico '9' del Kaiserlautern
Olaf Marschall, el clásico '9' del Kaiserlautern©Getty Images

Esta victoria del Kaiserslautern fue calificada como un resultado anormal, la típica sorpresa de inicio de temporada. No lo fue. El 'Lautern' consiguió el primer puesto en la cuarta jornada y nunca miró atrás a pesar de la valiente e inútil persecución del Bayern. Se proclamó campeón una jornada antes de que acabase el campeonato.

"Otto nos dio libertad en el terreno de juego. Nos decía la alineación y nosotros hacíamos el resto. Todo el mundo ayudaba en la defensa, incluso los delanteros, persiguiendo la pelota tan pronto como la perdíamos. Un poco como el Dortmund cuando ganó su reciente Bundesliga. Otto tiene la increíble capacidad de saber construir un equipo", dijo Olaf Marschall, el clásico '9' que marcó 21 goles en la Bundesliga esa temporada. 

También estaba el factor Sforza, la pieza que faltaba en el rompecabezas según Marschall. Maestro suizo del centro del campo, Ciriaco Sforza había dejado el Bayern por el FC Internazionale Milano 12 meses antes, pero fue una etapa inestable y Rehhagel lo sabía. "Cuando estaba de vacaciones el teléfono no paraba de sonar. Cuando Otto quiere algo no te deja en paz", comentaba. Y volvió a Alemania. 

Sforza, que había estado dos años en el Kaiserslautern antes de fichar por el Bayern, fue el único añadido real en el equipo que había descendido 12 meses antes. Él movió los hilos en el centro del campo junto con Michael Ballack, quien con sus 21 años hizo sus primeras 16 apariciones en la Bundesliga esa temporada. 

Sforza, sin embargo, dice que todo el mérito es de Rehhagel: "Sabía cómo utilizar a los jugadores a su disposición. Sabíamos que teníamos que jugar al ataque, con un potente fútbol. Con Grecia [en la UEFA EURO 2004] se dio cuenta que tenía que estabilizar la defensa y que de alguna manera marcaría". Unas 70.00 personas llenaron las calles de Kaiserlautern para celebrar un título convertido en un milagro del fútbol moderno. 

Martin Wagner y Ciriaco Sforza celebran el título de Kaiserslautern
Martin Wagner y Ciriaco Sforza celebran el título de Kaiserslautern©Getty Images