El programa MOVE en Rumanía

Los niños formaron parte de este proyecto contra el racismo y la violencia dando su apoyo a la iniciativa desarrollada por Terre des hommes, colaborador de la UEFA.

Fútbol por el juego limpio y la tolerancia
Fútbol por el juego limpio y la tolerancia ©Terres des hommes

Más de 2.600 niños rumanos han formado parte de la iniciativa enfocada a la lucha contra el racismo y la violencia a través del movimiento, los juegos y el deporte, con un respaldo del fútbol rumano incalculable.

El evento fue desarrollado y ejecutado por uno de los socios de responsabilidad social de la UEFA, la fundación Terre des hommes (Tdh), como parte del programa MOVE en colaboración con la UEFA. Recibió el apoyo de la Federación Rumana de Fútbol (FRF) y las personalidades del fútbol rumano, incluyendo el antiguo internacional Miodrag Belodedici, embajador este año de la final de la UEFA Europa League en Bucarest.

El Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial el 21 de marzo tuvo entre sus actividades los juegos para los niños en el patio de la escuela. "Estos juegos pueden ser violentos, basados en la competición, el racismo y la exclusión, o de lo contrario pueden animar a los niños a cooperar entre ellos y ser amigos", aseguró el representante rumano de Tdh Joseph Aguettant.

"En la actualidad, Terre des hommes reúne a personas que dicen no a la exclusión y se invitó a 100 niños de diferentes orígenes étnicos y procedentes de entornos sociales desfavorables para demostrar que estos juegos pueden ser eficientes en búsqueda de la reducción de la discriminación racial".

Nombres importantes del fútbol rumano, incluyendo futbolistas como Belodedici, Dan Ionescu y Daniel Prodan y la campeona olímpica de esgrima Laura Badea, así como las actrices Doiniţa Oancea y Aylin Cadâr prestaron su voz para el mensaje de que el origen étnico no es un motivo de exclusión y que el hecho de que somos diferentes es uno de los aspectos más interesantes de nuestra existencia. El Centro Político para Minorías Rumanas ayudó a organizar el evento.

Belodedici dijo que como deportista que había vivido actitudes discriminatorias era muy importante que los niños participasen en actividades deportivas que pudiesen ser una forma efectiva para cambiar el comportamiento y las actitudes. "Es mucho más fácil que sea aceptado a través del deporte", aseguró. "La Federación Rumana de Fútbol apoya el proyecto y creo que es muy importante comenzar desde abajo hacia arriba. Es decir, desde los niños".

El representante de la FRF Adrian Pigulea aseguró que aunque la federación era, para muchos, sinónimo de selección nacional y los equipos que participaban en competiciones europeas, también hay que interesarse por el desarrollo del "fútbol base". Pigulea comentó que: "El deporte tiene un papel crucial en la construcción de personalidades saludables para mantener a la gente alejada de los problemas y las tentaciones".

"Este año", añade Aguettant, "nos centramos en los juegos que desarrollan los niños en los colegios y las calles. Nosotros, como adultos, no podríamos cambiar nada de estos programas sociales de integración si los niños no están involucrados. Nuestro mensaje es: Dejen que los niños jueguen juntos".

El proyecto MOVE comenzó en 2008, y opera en Rumanía, Moldavia y Albania. Este proyecto trata de contribuir en el desarrollo psicosocial de los niños en estos países a través del deporte, basándose en el modelo de intervención de MGS (Movement, Games and Sport), y está puesto en marcha en colaboración con la UEFA y con otros socios locales.

Al unir a niños de diferentes orígenes étnicos para practicar deporte juntos, MOVE busca desarrollar sus habilidades personales y sociales. Además de a los miembros de la fundación Terre des hommes, entrenadores y animadores, el proyecto también involucra a autoridades locales y colegios. Actualmente hay 28 comunidades de la región de Dolj y diez colegios de Bucarest tomando parte con un total de 400 animadores.

Terre des hommes protege los derechos de los niños y está activa en 30 países de todo el mundo. Con sus acciones, la fundación intenta salvaguardar todos los derechos de los niños, independientemente de su origen y procedencia, según la Convención sobre los Derechos del Niño.