2004/05 PSV Eindhoven - AC Milan 3-1: Crónica

"El Milan sufrió de nuevo el Síndrome de La Coruña pero un gol de Ambrosini fue el perfecto antídoto", se pudo leer en la Gazzetta dello Sport.

2004/05 PSV Eindhoven - AC Milan 3-1: Crónica
2004/05 PSV Eindhoven - AC Milan 3-1: Crónica ©UEFA.com

Pocos negaban que el pase del AC Milan a la final de la UEFA Champions League de 2005 iba a ser poco menos que rutina tras su victoria por 2-0 en la ida. Pero su defensa mostró en la vuelta un fragilidad inusitada y el equipo italiano vivió una pesadilla de la que tardó mucho en despertar ante el PSV Eindhoven.

Fue, según la Gazzetta dello Sport, el "Síndrome de La Coruña", una aflicción que se generó un año antes. Tras ganar 4-1 en la ida de cuartos al conjunto gallego, el Milan cayó por 4-0 en Riazor ante el RC Deportivo de La Coruña y quedó eliminado de la Champions. Fue la madre de todas las remontadas. "Los síntomas", según la Gazzetta, "son debilidad en las piernas, miedo en los ojos y la incapacidad para hacer lo que normalmente se hace".

Para Carlo Ancelotti todo aquel miedo apareció pronto en Eindhoven. Tras el varapalo de la ida el equipo local empezó muy fuerte y el Milan enseguida dio muestras de ser vulnerable. Echaron en falta a Paolo Maldini, que se estaba tratando una lesión en la cabeza, y Park Ji-Sung pronto empezó a hacer daño en el centro del campo combinando muy bien con Jan Vennegor of Hesselink antes de batir a Dida con un potente zurdazo.

Fue el primer gol encajado por el brasileño desde la cuarta jornada de la fase de grupos, pero parecía sólo cuestión de tiempo que llegaran más tantos. La energía del PSV era desbordante. El Milan no parecía tener prisas, invitaba a la presión del rival y que esto desembocara en más espacios para Andriy Shevchenko. Fue un táctica peligrosa, ya que Vennegor of Hesselink envió un balón al larguero y Wilfred Bouma y Phillip Cocu tuvieron buenas ocasiones para igualar la eliminatoria.

El PSV finalmente logró ese objetivo en el minuto 65. Vennegor of Hesselink envió un balón produndo para Lee Young-Pyo y el coreano lo puso en la cabeza de Cocu para hacer el 2-0. La remontada se había logrado y los jugadores parecían prepararse para la prórroga cuando de la nada el capitán del Milan Massimo Ambrosini apareció en la frontal del área para marcar a pase de Kaká.

Aunque Cocu marcó de nuevo inmediatamente con una gran volea, el tiempo no fue suficiente para el campeón holandés y el equipo visitante se metió en la final contra el Liverpool FC. "El Milan sufrió el síndrome otra vez, pero el gol en el tiempo de descuento de Ambrosini fue el antídoto perfecto". El mal iba a aparecer de nuevo en la final con consecuencias todavía más espectaculares.

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