30 años del milagro del Steaua

Victor Pițurcă rememoró para UEFA.com el sorprendente triunfo del conjunto rumano en la final de la Copa de Europa de 1986 ante el Barcelona.

El Steaua celebra el triunfo en final
El Steaua celebra el triunfo en final ©Getty Images

"En 1984 estuve con el Steaua en un torneo en Gijón, España. Llevé conmigo una equipación de mi hijo del Barcelona, mi club favorito. En ese momento no podía imaginar que dos años más tarde iba a derrotarles en la final", dijo el ex jugador del Steaua Bucureşti Victor Pițurcă a UEFA.com.

Nadie hubiese podido hacerlo. El título del Steaua en Sevilla hace 30 años sigue siendo uno de los más sorprendentes en la historia de la Copa de Europa. "Éramos un equipo del este de Europa, sin dinero, y logramos tanto porque éramos un grupo de buenos jugadores y formamos un muy buen equipo", añadió Pițurcă.

La final fue una dura prueba. Sin marcar en 120 minutos, el Steaua ganó por 2-0 en la tanda de penaltis después de que Helmut Duckadam parara los cuatro penaltis del Barcelona. UEFA.com recuerda una verdadera 'Generación de Oro'.

El Steaua antes de la final
El Steaua antes de la final©Bob Thomas/Getty Images

El antecedente 
La 'Generación de Oro' de Rumanía es generalmente asociada a la selección rumana que inspiró Gheorghe Hagi y que brilló en la década de los 90, pero Pițurcă está en desacuerdo y dijo del Steaua: "Nosotros fuimos la generación dorada del fútbol rumano. Ganamos títulos nacionales y dos títulos europeos (la Copa de Europa y la Supercopa de la UEFA 1986) - los más importantes - y tuvimos una continuidad al más alto nivel durante cinco años". Ese equipo del Steaua logró cinco títulos ligueros y cuatro Copas de Rumanía de forma consecutiva. Además firmó un récord de 104 partidos de liga sin conocer la derrota desde 1984 hasta la revolución en diciembre del 89 y llegó a las semifinales de la Copa de Europa 1988 y la final de 1989.

Al equipo de Emerich Ienei se le conocía como 'Los rápidos', a lo que el entrenador explicó: "En el entrenamiento hacíamos fútbol al primer toque. Sólo cuando los chicos perdían la concentración, porque es muy complicado mantener ese ritmo, aceptaba que hicieran dos toques".

Sus habituales eran los defensas Ștefan Iovan, Adrian Bumbescu, Ilie Bărbulescu y Miodrag Belodedici, en el centro del campo estaban Tudorel Stoica, Lucian Bălan y Laszlo Bölöni, con Mihail Majearu como director de orquesta, mientras que los delanteros eran Victor Pițurcă, Marius Lăcătuș y Gavril Balint. Hagi, por su parte, formó parte de ese equipo tras la victoria sobre el Dínamo de Kiev en la Supercopa de la UEFA 1986, cuando el técnico Ienei era el seleccionador de Rumanía.

Emeric Ienei (derecha) viendo la final de 1986
Emeric Ienei (derecha) viendo la final de 1986©Bob Thomas/Getty Images

El genio táctico
Jugador del Steaua desde 1957 hasta 1969, Ienei conocía al club tanto por dentro como por fuera. Ganó varios campeonatos durante su inicio como entrenador antes de volver en 1983. Sus tácticas y la compresión de sus jugadores le convirtieron en un magnífico técnico.

"No celebraba interminables reuniones antes de los partidos, porque las largas reuniones desconcentraban a los jugadores", recordó. "Prefería analizar a los rivales paso a paso. Cada breve reunión era un paso adelante", añadió.

Puso de moda otra cuestión técnica, que era la de "anunciar el once inicial tres días antes de cada partido". "No tenía sentido mantener a los jugadores tensos hasta la víspera del partido. Si están tensos, pueden surgir problemas y quién sabe lo que podría suceder", recordó.

El drama de la final
El Steaua batió al Vejle, Honvéd, Lahti y Anderlecht antes de la final de Sevilla, pero en su propio país eran considerados como un equipo sin muchas opciones. Stefan Iovan, que jugó por el sancionado capitán Stoica, recalcó: "La gente nos decían que no teníamos ninguna oportunidad, pero no estábamos asustados, porque habíamos formado un equipo con una verdadera personalidad". "Ienei dijo, 'No sería una lástima no lograr el trofeo habiendo alcanzado la final', sabiendo que la probabilidad de llegar a una final podría no darse de nuevo", añadió.

El Steaua neutralizó brillantemente al Barcelona, con la afición mostrando presión sobre el conjunto de Terry Venables según iba el partido. "El ambiente fue fantástico. Contra nosotros, por supuesto, pero a veces un ambiente hostil te hacer sentirte aún más fuerte", dijo Duckadam. Por supuesto, para el portero el resultado fue inmejorable.

"El hecho de alcanzar la prórroga nos dio esperanzas de que podríamos llegar también a los penaltis", continúo. "Anteriormente, cada equipo rumano que había llegado a la tanda de los penaltis había perdido en el Europa, así que nosotros lo hicimos como algo único. No teníamos un jugador que pudiera definir el partido por sí solo, pero contábamos con un buen equipo formado por buenos jugadores", sentenció.

La celebración
Pițurcă, que cumple ahora 60 años y dirige al al-Ittihad de Arabia Saudí, tuvo más razones para la celebración, ya que cumplía 30 años esa medianoche, horas después de levantar el trofeo, si bien dice que nunca pensó en eso.

"Honestamente no tenía en mente celebrar mi cumpleaños en el terreno de juego. Estaba totalmente centrado en el partido, pero ahora que lo menciona, tiene razón. ¿Pero cómo podía estar pensando en mi cumpleaños en un momento como ese?".

"Con la ayuda de Dios lo logramos y recibimos el trofeo. Levantarlo por encima de mi cabeza fue un momento inolvidable. Como un sueño, no hay palabras para describirlo", añadió Iovan. 

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