Vargas impulsa a la Fiore

ACF Fiorentina - Olympique Lyonnais 1-0 Un penalti en la primera parte del lateral peruano, y una crucial parada de Frey, certifican el pase a octavos del conjunto italiano.

©Getty Images

La ACF Fiorentina ha certificado su clasificación para los octavos de final de la UEFA Champions League, por primera vez en diez años, tras superar al Olympique Lyonnais en Florencia, después de que un penalti de Juan Vargas en la primera parte otorgara los tres puntos al conjunto de la Serie A en el Grupo E.

Contraste
Cesare Prandelli había instado a su equipo a tomar la iniciativa a través de una victoria que evitara los nervios para el conjunto viola en la última jornada en su visita al Liverpool FC, que superó por la mínima al Debreceni VSC. La Fiorentina respondió con una gran actuación en el primer tiempo, disparando en dos ocasiones al larguero antes de adelantarse en el marcador en el minuto 28. Sin embargo, durante la segunda mitad se vio a un equipo local algo más nervioso, y Sébastien Frey fue obligado a intervenir para realizar una gran parada ante Lisandro en los últimos instantes, antes de que la afición local pudiera finalmente celebrar su clasificación en una fase de grupos por primera vez desde la temporada 1999/2000.

El papel de Lloris
Con el conjunto visitante replegado en defensa, el equipo viola apostó por atacar a su rival de la Ligue 1 desde el principio, y con Vargas en particular causando problemas por la banda izquierda, la Fiorentina asumió su objetivo con determinación. Las noticias de la ventaja parcial del Liverpool FC frente al Debreceni VSC pudieron haber llevado el nerviosismo al conjunto italiano, que sin embargo pudo haberse adelantado sobre los diez minutos, aunque primero la madera y más tarde los reflejos del portero del Lyon, Hugo Lloris, impidieron la apertura del marcador.

Ocasiones locales
Mario Santana demostró un excepcional control del balón para capturar un centro de Vargas en el aire antes de rematar de volea por primera vez desde la frontal del área. Cuando el esférico fue despejado, Alberto Gilardino estaba allí para aprovechar el rechace, pero Loris logró desviar al córner. En el saque de esquina posterior, la figura de Gilardino volvería a aparecer, pero en esta ocasión su cabezazo golpeó el poste antes de marcharse fuera.

Recompensa para Marchionni
Pero después de que Bafétimbi Gomis y Cris desperdiciaran precisos centros del talentoso Miralem Pjanić, el equipo de Claude Puel no volvería a crear peligro, y el penalti concedido fue la recompensa para la mayor ambición local y para la entrega de Marco Marchionni, quien persiguió una causa aparentemente perdida. Robó en la frontal a Aly Cissokho y fue derribado por el lateral francés. Vargas superó a continuación a Lloris para inaugurar el marcador.

Gran Pjanić
El prodigioso talento de Pjanić parecía haber metido en el partido al Lyon, y el mediapunta de 19 años probó suerte con dos peligrosos remates lejanos tras la reanudación. Sin embargo, la ocasión más clara volvió a ser para el equipo de casa, que estuvo cerca de duplicar su ventaja cuando Gilardino desvió su disparo tras una buena asistencia de Marchionni, quien sería denegado a continuación por una entrada a último momento de Cissokho tras una brillante habilitación de Mario Santana.

Frey, heroico
Una ocasión aún más clara llegaría para Gilardino tras un gran movimiento que incluyó a Riccardo Montolivo y a Lorenzo De Silvestri, aunque el goleador italiano desperdició un gran centro del lateral derecho en el punto de penalti. La tensión iba en aumento para el equipo local, que cedió terreno al conjunto visitante y cometió varias faltas en posiciones comprometidas. Los corazones de los aficionados locales estuvieron cerca de ceder cuando Frey decidió despejar con los puños otro lanzamiento de falta de Pjanić y, después de que el remate de Jean II Makoun entre una multitud de piernas fuera rechazado, en los últimos segundos Lisandro perdió su oportunidad tras escaparse en solitario y rematar con violencia. Frey y la Fiorentina se mantuvieron firmes, y el pitido final permitió que se destara una postergada celebración.

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