Héroes de la EURO: Viktor Ponedelnik, 1960

El delantero hizo feliz a toda la Unión Soviética gracias a su gol de cabeza en la final de la edición inaugural del Campeonato de Europa de la UEFA en Francia.

El delantero de la URSS Viktor Ponedelnik
El delantero de la URSS Viktor Ponedelnik ©AFP

Viktor Ponedelnik no fue internacional hasta un par de semanas antes del Campeonato de Europa de la UEFA de 1960. Un 'hat-trick' en un partido amistoso de preparación ante Polonia le sirvió para ser titular en el torneo final de cuatro selecciones en Francia, y el atacante de nuevo marcó en la victoria por 3-0 en las semifinales sobre Checoslovaquia. Pero es su quinto gol con la selección por el que es más recordado.

Cuando quedaban siete minutos para el final de la prórroga ante Yugoslavia en el choque por el título en el Parc des Princes, y con el marcador empatado 1-1, un remate de cabeza del jugador de 23 años certificó el título para su país. "La final dio comienzo a las 22:00 hora de Moscú de un domingo, y al final de la prórroga ya era medianoche, o básicamente ya era lunes. "Mi apellido fue un sueño para los periodistas", recordó.

Los mejores goles de la EURO 1960
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Un curioso error y tiempos de guerra

Su apellido, de hecho, data del siglo XIX, cuando el Emperador Alejandro II abolió la servidumbre en Rusia. Los nombre de los antiguos sirvientes fueron anotados en un libro de contabilidad, pero según cuenta la leyenda, un empleado ebrio mezcló las columnas en algún momento, y escribió el día de la semana en lugar del apellido. Así nació dinastía Ponedelnik (literalmente 'lunes').

Los antepasados de Viktor Ponedelnik se asentaron en Rostov del Don, donde Viktor nació en 1937. Tenía cuatro años cuando la ciudad fue invadida por primera vez durante la Segunda Guerra Mundial. "Quemaban todos los lugares; mucha gente falleció. Conseguimos coger el último tren para salir de allí pero no hubo tiempo para recoger pertenencias personales", dijo.

Triunfo de la Unión Soviética en 1960
Triunfo de la Unión Soviética en 1960

Equipo de trabajadores

Ponedelnik pasó el resto de la guerra en Tiflis antes de volver a casa. Allí logró un prodigioso e inaudito ascenso después de comenzar su carrera a los 19 años en el FC Rostselmash, un equipo de trabajadores de una fábrica de cosechadoras. El club jugaba en la cuarta división soviética, pero su talento ofensivo llamó la atención de los seleccionadores nacionales.

Poco después de su 21 cumpleaños, en 1958, Ponedelnik se convirtió en el primer jugador de una liga inferior en ser llamado por la selección de la Unión Soviética. Pronto pasó a jugar en la máxima categoría, mudándose a la capital para jugar en el SKA, el equipo del ejército. Ayudó al club a terminar cuarto en su primera campaña y de nuevo estuvo a un nivel impresionante en la segunda, que terminó con su participación en la edición inaugural del Campeonato de Europa de la UEFA.

Oportunidad de jugar en el Real Madrid

El triunfo en la EURO de Francia tuvo su recompensa, ya que cada jugador de la selección soviética recibió 200 dólares estadounidenses. Todos acabaron en una recepción en la Torre Eiffel en la que también estaba el presidente del Real Madrid Santiago Bernabéu. "Estaba preparado para comprar a la mitad del equipo, sin duda. Lev Yashin, Valentin Ivanov, Igor Netto, Slava Metreveli, yo… Evitamos la conversación", recordó Ponedelnik.

Semifinales: Checoslovaquia - Unión Soviética 0-3
Semifinales: Checoslovaquia - Unión Soviética 0-3

Carrera tras el título

Ponedelnik fue uno de los tres futbolistas (junto a Netto y Yashin) que cuatro años más tarde estaban en el combinado soviético que en 1964 disputó la fase final en España. Dos años después se retiró tras no recuperarse de una operación de apendicitis cuando tenía 29 años. Nunca ganó un trofeo a nivel de clubes, pero anotó 20 goles en 29 encuentros como internacional que aseguran su leyenda.

Finalmente siguió los pasos de su padre y se convirtió en un respetado periodista y escritor. Ponedelnik está jubilado desde hace mucho tiempo, aunque sigue siendo un habitual en el Rostov Stadium en Rostov del Don, lugar en el que desde 2015 hay una estatua suya sosteniendo el trofeo Henri Delaunay. Su imagen marcando en 1960 está grabada para siempre en las mentes rusas.

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