Contra no se pone límites

"Soy extremadamente ambicioso", declaró el rumano a UEFA.com antes del desafío que afrontará su equipo en la Europa League ante el Vitesse holandés.

Cosmin Contra espera tener éxito con el Petrolul para luego afrontar desafíos de mayor entidad
Cosmin Contra espera tener éxito con el Petrolul para luego afrontar desafíos de mayor entidad ©RĂZVAN PĂSĂRICĂ.

Rumano, pero con un espíritu muy español, Cosmin Contra espera que una exitosa etapa en el FC Petrolul Ploieşti sea solo el comienzo de una gran carrera como entrenador, y espera que su humilde conjunto dé la talla ante el Vitesse en la tercera ronda de clasificación de la UEFA Europa League.

Contra a sus 37 años es el entrenador más joven de la primera división rumana, y se hizo un nombre como lateral derecho en equipos como el Deportivo Alavés, el AC Milan, el Club Atlético de Madrid y el Getafe CF, además de los 73 partidos que jugó con su selección. Contra comentó a UEFA.com que "siempre será un rumano enamorado de su país", pero cuando se trata de entrenar su mentalidad viaja un poco más lejos.

"Logré mi licencia UEFA Pro en Rumanía, pero como entrenador mi filosofía es española. Lo más importante es la intensidad en los entrenamientos, que siempre tiene que ser alta. En los partidos pido una presión agresiva e imponer nuestro estilo, sin dar opciones al rival. No siempre es posible, pero hay que jugar así o no tienes opciones de ganar", explicó.

Hasta el momento parece que esta mentalidad le está funcionando bien a Contra. Empezó su carrera como entrenador con once partidos sin perder con la FC Politehnica Timişoara en 2010 antes de que un choque de personalidades provocara su salida. Una etapa entrenando al CF Fuenlabrada en la tercera división española precedió a su fichaje en otoño de 2012 en Petrolul, donde logró la primera Copa de Rumanía del club en 18 años además de terminar tercero el campeonato.

Contra cree que "los jugadores rumanos y los equipos rumanos pueden trabajar fácilmente al nivel de los equipos españoles o del oeste de Europa", pero en las competiciones continentales los presupuestos siempre supondrán una desventaja. "Es muy duro, casi imposible, competir a largo plazo con los grandes equipos, así que si un equipo rumano logra eliminar a un gran conjunto es un doble logro", explicó.

Para el nivel del Petrolul (cuatro veces campeón de Rumanía y asentado en la antiguamente rica en petróleo región de Prahova) el Vitesse es un gigante, y Contra estima que el presupuesto de los holandeses quintuplica el suyo. "Será muy difícil, porque desde el punto de vista de las infraestructuras y las instalaciones estamos a 100 años de ellos, pero somos optimistas por nuestra calidad. Tenemos opciones e iremos a por ellas", declaró.

Su ambición a corto plazo es alcanzar el play-off, pero Contra (cuya familia reside en Madrid) tiene otros objetivos para el futuro. "Trabajar en Rumanía es genial, porque necesitas experiencia, resultados y logros para prepararte para retos mayores", comentó.

"Soy extremadamente ambicioso. Entrenar a nuestra selección es un objetivo para todo el mundo, también para mí, pero después de probarme aquí quiero entrenar en las mejores ligas europeas. Sería un sueño volver a clubes en los que jugué (Milan, Atlético) pero queda un largo y duro camino por delante". Ese camino podría arrancar en Arnhem.