La final

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La presencia de un clásico VW Beetle y de cinco caballeros malteses montados en sus magníficos corceles sirvió como presagio previo a una gran final que combinó el poder, la velocidad y la fiabilidad de una brigada de caballería. Tras una batalla igualada que tuvo domino alterno, los duelos individuales desde el punto de penalti acabarían decidiendo.

©Domenic Aquilina

Los equipos ya se conocían entre ellos

Tras enfrentarse en la fase de grupos seis días antes y compartir hotel durante dos semanas, Holanda e Inglaterra se conocían bien. Maarten Stekelenburg y John Peacock entregaron sus alineaciones y ambos sabían que esperar de su rival. Cuando el árbitro sueco indicó el comienzo del partido, solo hubo algunos ajustes menores de posiciones con respecto al primer partido.

En el frente holandés, Steven Bergwijn y Segun Owobowale cambiaron su posición en el centro y la izquierda. En el ataque inglés Patrick Roberts, el eléctrico zurdo que recordó a Messi en la derecha, cambió a su posición "natural" en la banda izquierda. La lesión del delantero centro Adam Armstrong obligó a Peacock a repetir el plan B que tan bien le funcionó en semifinales ante Portugal. Dominic Solanke pasó a la punta del ataque dejando a Joshua Onomah explotar su potencia y velocidad.

Según caía la tarde en el ampliado en el Estadio Nacional Ta’ Qali, los casi 10.000 espectadores dieron un aspecto espectacular al campo. Los holandeses comenzaron presionando con sus cuatro hombres de arriba, pero Inglaterra jugó bien y mantuvo su filosofía de salir jugando el balón desde atrás.

Por banda derecha, Bilal Ould-Chikh usó su velocidad y cambios de dirección para probar al lateral izquierdo inglés. Pero Tafari Moore estuvo a la altura y cuando su par intentaba recortar hacia dentro, el trabajador pivote Lewis Cook le cortaba el paso. Los centrocampistas holandeses Donny van de Beek y Jari Schuurman probaron a los centrales ingleses, pero Joseph Gomez y Taylor Moore estuvieron eficaces y mostraron aplomo, con el capitán Ryan Ledson listo para barrer todos los balones sueltos delante de ellos.

El central Calvin Verdonk rompió el empate inicial en el primer partido con un disparo lejano, y esta vez intentaron repetir la jugada de saque de esquina en corto que les dio el segundo gol en el primer choque. Los ingleses, concentrados y bien preparados para el partido, no cayeron en el mismo error dos veces. De hecho, los laterales Jonjoe Kenny y Moore frenaron bien las amenazas holandesas subiendo y obligando a los extremos a bajar para defenderlos.

Dominic Solanke habló con UEFA.com

En la otra área ocurrió una historia similar. Isaiah Brown, intentando capitalizar una jugada individual, probó a Yanick van Osch sin éxito mientras los dos equipos se disputaban el dominio territorial intentando encontrar rutas para hacer daño al rival. En el minuto 25, el primer córner inglés desde la izquierda y el segundo del partido fue al segundo palo y el remate de Gomez cruzó el área. Un despeje fallido le quedó franco a Taylor Moore y éste devolvió el balón al área para que Solanke marcara con un disparo raso ante el que nada pudo hacer Van Osch.

Como era lógico, el gol inglés hizo que los holandeses arriesgaran más y eso les exponía a las contras inglesas. Van de Beek vio una tarjeta amarilla al cortar una carrera desde el medio del impresionante Onomah.

©Domenic Aquilina

Jari Schuurman celebra su gol

Peacock había sido testigo de una actuación que apenas le había obligado a ponerse la libreta en sus rodillas y escribir. Un minuto antes del descanso, apareció en la línea de banda en un momento de la batalla que parecía haberse vuelto contra su equipo. Bergwijn se metió en el hueco central para la embestida de Schuurman. El atacante realizó un gran pase en profundidad que, por una vez, cogió a los defensas despistados y permitió a Schuurman llegar y batir a Freddie Woodman con un balón que entró tras golpear en el lado interior del poste. Apenas hubo tiempo de reaccionar y el cuadro holandés pareció dar un golpe psicológico antes del descanso.

Por lo tanto, la charla del descanso de Peacock se centró en reducir el golpe y evitar que sus futbolistas siguiesen jugando como en los primeros 39 minutos iniciales. En cuanto se inició la segunda parte se hizo evidente que su discurso había dado resultado. Mientras que los holandeses priorizaron sus fortalezas a las incursiones inglesas por los extremos, con las combinaciones en la medular entre Onomah y Solanke comenzaron a suponer una amenaza. La mayoría de las acciones tuvieron lugar en la zona defensiva de Holanda, incluyendo un pase a Van Osch que se vio obligado a manejar con la mano. Sin embargo, el libre directo resultante mostró la dificultad de marcar cuando todo el equipo contrario se pone en la línea de gol.

El conjunto holandés no recibió ayuda cuando Bergwijn se retiró lesionado a los siete minutos del segundo tiempo y fue sustituido por Marton Slabbekoorn. Pero se trataba de un ajuste adicional en la línea de ataque, que creó un frenesí de ocasiones en los últimos minutos. Con el reloj marcando los segundos finales, Stekelenburg puso al delantero Dani van der Moot. Momentos después, Slabbekoorn estaba libre, pero su disparo fue bloqueado por la defensa en última instancia. Un balón en profundidad desde la derecha llegó a Van der Moot más allá del poste. Pero la prisa fue el enemigo del delantero y su volea se marchó lejos. Segundos después, el árbitro pitó el final y decretó los lanzamientos de penaltis.

Los ensayos anteriores de esa naturaleza habían producido malas experiencias para los equipos ingleses, suficiente para una carga psicológico. Peacock, sin embargo, había convencido a sus jugadores a practicar durante su instancia en Malta en cada sesión de entrenamiento. La búsqueda de la perfección fue respaldada por las sesiones de vídeo con los disparos no marcados. La pregunta era ver la capacidad de reproducir con aplomo esas sesiones en un escenario de alta tensión delante de la multitud.

©Domenic Aquilina

Ryan Ledson marcó de penalti

Con Inglaterra empezando los lanzamientos, el capitán Ledson lideró el inicio. Woodman, después de haber estado fino en las sesiones de entrenamiento, se tiró a la derecha para salvar el disparo de Van der Moot. Van Osch, sin embargo, no fue rival para los lanzadores holandeses bien entrenados y con un 1-3 en el marcador el cuadro de Peacock tuvo su disparo para ganar. Verdonk, el único jugador que durante la fase final había conseguido un disparo de penalti, mandó a Woodman al lado contrario, pero su disparo con la zurda se fue a la derecha del poste. Kenny asumió con confianza el disparo y convirtió el 1-4 para dar el título europeo a los ingleses.

El júbilo inglés contrastó con el desconsuelo holandés, cuya selección llevaba todo el torneo sin derrota, pero no pudo ganar. Y las jóvenes mascotas formaron una guardia para agitar, irónicamente, globos de color naranja para recibir las medallas de oro de la mano del 

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