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El Mundial, primer objetivo

El Mundial, primer objetivo
Inglaterra superó a España en la tanda de penaltis ©LAP.bg

El Mundial, primer objetivo

15 selecciones viajaron a Bulgaria con un objetivo común: conseguir uno de los seis billetes europeos para la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA. El primer paso hacia el logro de ese objetivo era ocupar uno de los dos primeros puestos en los cuatro grupos que formaron la etapa inaugural de la primera fase final del torneo con 16 selecciones desde 2002.

La otra selección, Bulgaria, tuvo que lidiar con el desafío endémico de los países anfitriones: hacer partidos de alto nivel a pesar de la falta de encuentros de competición en la fase de clasificación. La falta de ritmo se hizo patente durante el primer partido, cuando a pesar del numeroso apoyo en las gradas cayó ante una impresionante Croacia. El combinado de Aleksandar Dimitrov mejoró partido a partido, logrando reponerse a un gol en contra ante España y empatar al aprovechar un error poco habitual del portero. Al final, sólo fue derrotado después de una buena jugada ensayada del rival. Los anfitriones, jugando con variantes de un 4-3-3, produjeron otra valiente actuación y se recuperaron otra vez de un gol en contra para ganar su único punto con un empate 1-1 ante Austria.

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El seleccionador austriaco Manfred Zsak

Este resultado representó una decepción para un equipo compacto y bien organizado como el de Austria. En su primer partido había respondido al juego de posesión de España con el contraataque directo y remontó un 1-0 en contra para empatar 1-1. Mostró una solidez similar contra Croacia, cuando Manfred Zsak cambió a tres de sus defensas en los minutos finales después de haber encajado un gol. Necesitaba ganar el partido final contra una Bulgaria en línea ascendente, pero dejó escapar una ventaja de 1-0 y no aprovechó sus ocasiones para lograr su objetivo. Por su parte, Croacia decidió defender ante España y dar descanso a alguno de sus jugadores con el fin de asegurar la primera plaza del Grupo A. El empate 0-0 significó una salida temprana para Austria y los anfitriones.

En el Grupo B la República Checa tuvo un camino difícil a pesar de sumar los tres puntos en su primer partido contra Eslovenia. El equipo de Václav Cerný trabajó duro y presionó agresivamente, pero su única recompensa fue un solitario gol justo después del descanso. Cerný atribuyó los nervios a la presión del torneo, que sólo se alivió con el gol. El segundo partido, contra Bélgica, estuvo marcado por dos momentos críticos: en primer lugar un penalti fallado cuando perdía 0-1, y minutos más tarde la expulsión del portero Martin Jedlička. Dos posteriores goles dieron a Bélgica una victoria por 0-3. Lo peor estaba por venir en el último partido contra Alemania, que anotó tres goles en la primera mitad y envío a los checos a casa con un duro marcador de 4-0.

Alemania había sobrevivido de alguna manera en una tórrida primera mitad contra Bélgica, cuando gracias a los palos y a la actuación de su guardameta logró mantener su portería a cero. Sin embargo, dos disparos lejanos (el primero de ellos desviado) le permitió abrir el torneo con una victoria por 0-2. Eslovenia, después de su derrota inicial, optó por defender y contraatacar, algo que no llegó a molestar a los alemanes una vez que tomaron la iniciativa a los ocho minutos. La segunda derrota por 1-0 dejó al equipo de Igor Benedejčič con la necesidad de vencer a Bélgica por tres goles. Pero un partido emocionante acabó cruelmente para Eslovenia cuando el delantero de Bélgica Dennis Van Vaerenbergh marcó el único gol en el tercer minuto del tiempo añadido. Eslovenia y la República Checa fueron los eliminados en el Grupo B.

En el Grupo C Escocia tuvo que recuperarse de un comienzo desalentador. A partir de una formación 4-2-3-1, el equipo de Scot Gemmill concedió cuatro goles durante la primera mitad contra Francia. El cambio a un 4-4-2 después del descanso hizo que el daño no fuese aún mayor. Contra Grecia, una buena presión en el centro del campo provocó una mejora, pero tras encajar un gol en el minuto 39 no pudo encontrar ninguna manera de penetrar en la defensa griega. Ya eliminada, fue derrotada 2-0 por la selección rusa, que estuvo a punto de caer eliminada junto a Escocia.

Después de un primer partido entretenido en el que remontó en dos ocasiones para empatar 2-2, el equipo de Mikhail Galaktionov se centró en los aspectos defensivos contra Francia, pero fue golpeado por un solitario gol de Odsonne Edouard. Francia, ya clasificada, cambió su lista de convocados para el partido final contra Grecia, que defendió con uñas y dientes con el fin de asegurar un empate sin goles que le metiera en cuartos de final. Ese objetivo se frustró de la manera más cruel. Una falta de concentración permitió al suplente Jordan Rambaud empujar el balón a la red griega en el cuarto minuto del tiempo añadido para enviar a los griegos a casa.

El Grupo D midió a Italia y la República de Irlanda con Inglaterra, finalista en 2014, y Holanda. El combinado irlandés de Tom Mohan dio la primera sorpresa del torneo con un empate sin goles ante Holanda. Los irlandeses tuvieron ocasiones en los minutos finales para ganar el partido. Luego, dos errores defensivos les llevaron a una derrota por 0-2 ante Italia que les dejó con la necesidad de vencer a Inglaterra. El compromiso, el espíritu y la organización de Irlanda hicieron que fuera una selección difícil de batir, pero fue golpeada por un solitario gol y se convirtió en uno de los tres combinados en volver a casa sin marcar un solo tanto.

Esa falta de acierto de cara a puerta fue la razón de la eliminación holandesa. Después de una primera mitad rocosa que hizo que Maarten Stekelenburg realizara ajustes tácticos apresurados, logró reponerse de un tanto en contra para terminar empatando ante Inglaterra. En el último partido contra Italia tenía que ganar sí o sí, pero no pasó del empate 1-1 y se fue a casa sin perder un solo encuentro. Italia, a pesar de un comienzo flojo ante el combinado inglés de John Peacock, se clasificó para cuartos de final.

El rival transalpino fue la selección de Francia, que aún no había encajado ningún gol. El equipo de Bruno Tedino, sin embargo, fue incapaz de cambiar esta estadística. Jugando con un clásico 4-4-2 basado en las ayudas defensivas y en los balones largos desde la zaga a la delantera, luchó para hacer frente la fluidez del equipo de Jean-Claude Giuntini y sus incesantes ataques por las bandas. Edouard rompió el empate con un gol tempranero y selló el 3-0 a ocho minutos del final después de que el extremo Nanitamo Ikone hubiera anotado un segundo gol en el minuto 53.

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Croacia cayó en los penaltis ante Bélgica

Eso hizo que Francia se midiera a Bélgica en semifinales. Bob Browaeys, en los cuartos de final contra Croacia, mantuvo su 4-3-3 con el ánimo de seguir atacando por las bandas. Darío Bašić prefirió optar por un 4-2-3-1 con rotaciones posicionales y momentos de presión alta. Una impresionante primera mitad dio a Croacia una ventaja de 1-0. Esto hizo que Bélgica decidiera abrirse y asumir riesgos. El gol del extremo Ismail Azzaoui en el 53' envió el partido a la tanda de penaltis. Jens Teunckens, impresionante durante todo el torneo, detuvo el primer lanzamiento de Croacia y esto fue suficiente para darle a Bélgica una victoria por 5-3. 

Ese mismo día Alemania se midió a España en Stara Zagora y luchó para encontrar soluciones al juego de posesión de España y su defensa adelantada. Los de Santi Denia, impulsados por el capitán y mediapunta Carles Aleñà, fue mejor en la primera mitad, lo que obligó Constantin Frommann a trabajar duro para extender su racha de imbatibilidad. Pero España pagó su falta de pegada (un gol de penalti y dos a balón parado en el torneo) y tras fallar dos de sus lanzamientos desde los once metros cayó por 4-2 en la fatídica tanda.

El otro partido de cuartos de final también estuvo marcado por la falta de goles. Inglaterra tenía la ventaja en términos de técnica contra un equipo de Rusia que se movía a una velocidad superior en relación con sus actuaciones anteriores. Las combinaciones fluidas de Inglaterra en el centro del campo y sus avances por bandas, con Chris Willock brillando en el costado izquierdo, se desvanecían al llegar al área rusa y, aunque Inglaterra tuvo 20 ocasiones por seis de los rusos, Aleksandr Maksimenko no pasó muchos apuros en la portería. Su aportaci��n fue fundamental para detener un penalti en la primera mitad e inyectar suficiente confianza a su equipo para atacar y anotar el único gol del partido a los 29 minutos.

Inglaterra y España remarcaron entonces su problema de puntería al firmar un empate sin goles en el play-off de acceso al Mundial. Aunque España volvió a disfrutar de la posesión del balón, no pudo materializar sus ocasiones y una vez más fue golpeada cruelmente en la tanda de penaltis. Se fue a casa invicta después de haber logrado tres empates sin goles en sus cinco partidos. En el otro partido del play-off, el capitán Nikola Moro expió su fallo en la tanda al marcar en el minuto 15 y dar a Croacia el consuelo de un billete para Chile.

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Janni Serra celebra un gol ante Rusia

Rusia, después de ver que la táctica del contragolpe le había funcionado ante Inglaterra, adoptó el mismo planteamiento para la semifinal contra Alemania, una batalla entre dos equipos que confiaron en las virtudes colectivas en lugar de los talentos individuales. El capitán Georgi Makhatadze se erigió de nuevo en el líder del centro del campo y el principal nexo entre las líneas rusas. Alemania, que cambió jugadores pero permaneció fiel al 4-2-3-1, atacó insistentemente por las bandas y fue recompensada cuando el delantero Janni Serra marcó en el minuto 68 para meter en la final a los de Christian Wück.

Su rival fue Francia. En Burgas, el equipo de Giuntini probó ante Bélgica su alto ritmo y su juego de pases cortos, pero no contó con que el meta Teunckens detuviera el lanzamiento de penalti de Edouard. El delantero francés, sin embargo, puso a su equipo por delante en el minuto 23 con un tiro libre directo que pegó en el poste en el camino hacia la red. Tras el descanso, Bélgica decidió presionar y asumir riesgos, y logró el empate después de otra buena jugada de equipo. El jefe del centro de la defensa, Rubin Seigers, remató con potencia un córner desde la izquierda para terminar con la imbatibilidad de 372 minutos de Luca Zidane. El empate 1-1 marcó el inicio de una extraña tanda de penaltis en la que, después del fallo anterior de Edouard, sólo tres de diez penaltis fueron anotados. El décimo, lanzado por Edouard, superó a Teunckens para dar a Francia un triunfo por 2-1 en la tanda y el derecho a regresar a Burgas tres días después para medirse a Alemania en la gran final.

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