La final

La página web oficial del fútbol europeo

La final

El mejor ataque supera a la mejor defensa
Los capitanes y seleccionadores de Alemania y Francia en la playa de Pomorie antes de la final ©Sportsfile

La final

El mejor ataque supera a la mejor defensa

Las voces de los jóvenes cantantes que entretuvieron a la afición en la previa del partido en el Lazur Stadium de Burgas eran muy maduras a pesar de sus edades, dando un paralelismo exacto con los jugadores que estaban a punto de ofrecer a los 14.680 aficionados 80 minutos apasionantes en los que se confirmó el dicho que reza que a la final llegan los dos mejores equipos del torneo.

©Sportsfile

Los seleccionadores atendiendo a los medios antes de la final

El choque se planteó como un encuentro entre dos culturas futbolísticas. De hecho, el capitán de Alemania, Felix Passlack, lo describió perfectamente como "el mejor ataque frente a la mejor defensa". Ciertamente Francia había sido más prolífica que otros equipos, mientras que los germanos no habían encajado goles durante 400 minutos, lo que les había asegurado un puesto en la final.

Los contrastes quedaron patentes desde el calentamiento. Francia dio prioridad al toque del balón y el pase en corto antes de hacer ejercicios de aceleración en la esquina del campo. Por su parte, la rutina de Alemania estuvo más enfocada en los estiramientos, ejercicios físicos sin balón. Posteriormente, hubo trabajo específico para cada línea de su plantilla, con un entrenador ensayando con cada grupo los requisitos del partido. El otro punto de contraste fue que Jean-Claude Giuntini no realizó cambios en su alineación, mientras que Christian Wück, fiel a su política de repartir los esfuerzos, realizó cinco cambios en el once que había disputado la semifinal ante Rusia.

A los 27 segundos del comienzo del choque, Passlack probó suerte con un disparo que exigió a Luca Zidane en la portería. Este fue el preludio de una tarde muy movida para los dos porteros, con Zidane participando en las salidas desde atrás con el balón y Constantin Grommann, un jugador quirúrgico en el uno contra uno, destinado a detener los goles franceses. Ambos tuvieron roles cruciales en las salidas por lo adelantado de las líneas defensivas. Zidane protegió el área desde 35 metros y Froommann, un jugador muy parecido a Manuel Neuer, hizo lo propio a 45 metros. 

Frente a ellos, la formación del equipo parecía un espejo. El 4-2-3-1 conformado por Giuntini sólo contó con una novedad. El ritmo y las habilidades de Jeff Reine Adélaïde estuvieron en la banda izquierda tras haber jugado por la derecha en la semifinal, con el valor añadido de incordiar al lateral derecho alemán Jonas Busam. El extremo galo estuvo muy rápido para cubrir las espaldas defensivamente, convirtiendo el esquema en un 4-4-2 cuando Francia no tenía el balón. Cuando se iba al ataque, el instinto del jugador diestro era regatear hacia adentro. Precisamente una jugada a un toque y con mucha velocidad fue bien leída por el omnipresente Timothé Cognat, que sirvió un pase aéreo que permitió salir en carrera desde el medio a Reine Adélaïde, aunque su remate fue detenido por un Frommann muy sobrio.

Timothé Cognat habló con UEFA.com

Ese simplemente fue uno de los tantos ataques que se dieron durante los 20 minutos iniciales de dominio francés. Su ritmo y su técnica permitió a los galos escabullirse de la defensa alemana, pero sus constantes disparos se iban desviados. El cuadro teutón, utilizando diferentes armas, se rehízo y volvió a meterse en el encuentro. Donde había un francés utilizando sus habilidades cerca del área, el combinado dirigido por Wück lo contrarrestaba con trabajo en equipo, desplazamientos incansables y lucha cuerpo a cuerpo. Varias disputas se dieron tanto en defensa como en el centro del campo, con Gökhan Gül, Vitaly Janelt y el más ofensivo Niklas Schmidt luchando ante la habilidad de Cognat, Jean-Victor Makengo y Bilal Boutobba, jugando más profundo que en partidos pasados.

Mientras Francia insistía en combinaciones a gran velocidad para hacer el trabajo, Alemania dependía de las contras rápidas para intentar coger a la defensa francesa fuera de posición. Los intentos de buscar los pases de gol por arriba y a la espalda de la defensa fueron frustradas por la potencia y el ritmo de Dayot Upamecano y Mamadou Doucoure, los pilares centrales de la zaga francesa.

©Sportsfile

Odsonne Edouard, máximo goleador del torneo

A continuación y al filo del descanso, el instinto depredador de Odsonne Edouard dio la ventaja a Francia. El imponente despliegue de área a área del lateral derecho Alec Georgen abrió el espacio para centrar el balón hacia el corazón del área alemana, donde Boutobba distrajo a todos con su fallo dejando a Edouard sólo en el segundo palo para colar el balón al fondo de la portería de Frommann. Ambos conjuntos pusieron camino a los vestuarios pocos segundos después de que Francia golpeara primero en el marcador.

Cualquier pensamiento de que la final iba a ser un partido de 'dos mitades' fue repelido a pocos minutos de comenzar el segundo acto. Un pase filtrado de Joel Abu Hanna dio la oportunidad al extremo Nanitamo Ikone de plantarse ante el portero para que Frommann, una vez más, leyera sus intenciones y se quedara con el balón en el mano a mano. Una situación similar le dio a Francia la posibilidad de doblar su ventaja siete minutos después de la reanudación. Frommann siguió haciendo milagros para desechar más situaciones de uno contra uno, pero esta vez una serie de rebotes hizo que Edouard se quedase sólo con el balón en la frontal del área. Cuando ninguno de sus compañeros había podido batir al portero alemán, su disparo raso envió el balón al fondo de la red.

Hubo muy poco tiempo para dar el encuentro por finalizado, ya que Alemania se encargó de demostrar lo contrario. Y, después de ver cómo sus intentos de penetrar en jugada eran poco fructíferos, fue un balón suelto el que les abrió la oportunidad de meterse en el partido. Un tiro libre en diagonal derivó en un cabezazo que despejó hacia arriba Zidane, dándole la oportunidad al lateral izquierdo Erdnic Karakas de enviar el balón a la portería con el meta galo vencido.

Ese tanto estuvo precedido de dos cambios, dando la oportunidad a Wück de dar a su equipo un mayor potencial en ataque. Giuntini, tras sustituir al incansable Reine Adélaïde, tuvo un contratiempo cuando el capitán Cognat se lesionó en una entrada que derivó en tarjeta amarilla. Francia se mantuvo fiel a su estilo de toque y, en el fondo, continuó utilizando el ritmo y la fuerza para minar el ataque alemán basado en los pases directos al espacio. Con diez minutos por jugarse, fue un pase filtrado en la otra área lo que decidió el encuentro después de Boutubba dejase sólo a Edouard frente al portero, picando el balón a la salida de Frommann y convirtiéndose en el primer jugador en marcar un 'hat-trick' en una final del Europeo sub-17.

©Sportsfile

Francia se llevó su segundo Europeo sub-17

Edouard, abandonó el césped ovacionado cuando el encuentro entró en el descuento, dando a su reemplazo la oportunidad de decir la última palabra. Issa Samba inmediatamente demostró su velocidad con una carrera eléctrica por la derecha para que su pase terminase en gol en propia puerta de Gül. Fue sólo entonces cuando los jugadores alemanes se hundieron, acusados por las circunstancias y ya sin esperanza.

Con el pitido final, Giuntini fue abrazado por su cuerpo técnico y, en un gesto galante, por Wük. Sus jugadores demostraron que aún tenían energías para dar la vuelta de honor y sacar los aplausos de una grada que disfrutó de una final que recordó a una carrera de la Fórmula Uno, rica en velocidad y mucha acción en las dos áreas. Los galos subieron al podio para recibir las medallas de campeón por parte de su compatriota, el Presidente de la UEFA Michel Platini, como premio a una actuación en la que las habilidades individuales demostraron ser demasiado para el trabajo en equipo del combinado alemán.

https://es.uefa.com/under17/season=2015/technical-report/the-final/index.html#la+final