La final

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El momento mágico de Mandy
Las goleadoras Mandy Islacker y Célia Šašić ©Sportsfile

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El momento mágico de Mandy

En el Friedrich-Ludwig-Jahn-Sportpark el ambiente entre los aficionados era varios grados más alto que la temperatura existente debido al helado viento del norte. Cuando los rayos del sol finalmente aparecieron entre las nubes durante la segunda mitad, los espectadores de la grada principal (la canciller alemana Angela Merkel entre ellos) respiraron con alivio. Los aficionados del Paris Saint-Germain entre los 18.300 presentes en el estadio también notaron en el frio, al igual que su equipo, que fue incapaz de coger temperatura hasta el descanso. En la primera parte el Frankfurt, en su sexta final, llevó el peso del partido ante las debutantes parisinas y dejó claro que la experiencia en las grandes citas es un factor relevante.

Tan pronto como la árbitro suiza Esther Staubli señaló el inicio del choque, el Frankfurt adoptó su 'modo ataque'. En los diez primeros minutos, el equipo de Colin Bell generó cinco ocasiones de gol claras y forzó cuatro faltas de su rival. En una de ellas Dzsenifer Marozsán se abrió astutamente en la barrera para obligar a la portera del Paris, Katarzyna Kiedrzynek, a poner a prueba su elasticidad con una estirada que evitó la primera celebración de las alemanas.

El dominio del Frankfurt se fundamentó en un plan sólido. Las tres jugadoras de la defensa sacaban el balón con la protección de Peggy Kuznik a sus centrales Marith Priessen y Kathrin-Julia Hendrich, con el resultado de que la delantera gala Marie-Laure Delie casi no tuvo oportunidad de brillar. Pero el ataque alemán se generaba en la sala de motores. Las extremos, Bianca Schmidt en la derecha y Simone Laudehr en la izquierda, trabajaron sin descanso de área a área para no sólo evitar los posibles ataques del Paris, sino para asegurar también la superioridad numérica teutona en ambas partes del campo.

Esto se tradujo en espacios más abiertos para la capitana del Frankfurt, Kerstin Garefrekes, que tuvo un rol más importante en el equipo tras la marcha de la influyente Jessica Fishlock tras los cuartos de final. Pero Farid Benstiti también tuvo que encontrar una solución rápida a otra ausencia clave, la de la centrocampista Caroline Seger, sancionada para la final tras ver una amarilla ante el VfL Wolfsburg. Su respuesta fue empezar el partido con un 4-4-2 con la trabajadora Aurélie Kaci como contrapeso de la creativa Shirley Cruz Traña. Sin embargo, el Paris no conseguía parar la velocidad del Frankfurt por los costados, Fatmire Alushi y Kenza Dali no daban abasto en las bandas y las laterales eran incapaces de subir.

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Marie-Laure Delie empató la final

En este contexto, no fue una sorpresa que Garefrekes lograra por fin trazar una jugada para abrir la lata en el minuto 32. Su centro desde la derecha al área parisina llevaba el suficiente efecto hacia fuera como para llegarle perfecto a Célia Šašić, que colocada astutamente detrás de la última defensora gala envió un cabezazo bombeado a cámara lenta a la escuadra opuesta. Era su 14º gol de la temporada europea y el inicio del camino hacia la victoria de su equipo. Pero el dominio del Frankfurt no fue suficiente para irse al descanso con ventaja. Faltaban cinco minutos para el descanso cuando un saque de esquina de Dali encontró a Marie-Laure Deli para que esta rematara y superara a Desirée Schumann. Tras siete partidos consecutivos sin encajar en su camino hacia Berlín, el gol del empate representó un gol psicológico importante en la mandíbula del Frankfurt.

También ofreció una oportunidad a Benstiti de remodelar y motivar de nuevo a su cohibido equipo. Sin embargo, después de un primer periodo en el que Kiedrzynek tuvo que demostrar toda su calidad como portera, los inteligentes cambios realizados cerca de la hora de partido cambiaron el encuentro. Benstiti quitó del campo a una frustrada Alushi y a la defensa central Laura Georges, y muy poco después introdujo a Josephine Henning en lugar de la lateral izquierda Laure Boulleau para que actuara como mediocentro de contención. Esto permitió a Cruz Traña adelantar su posición para, como Verónica Boquete había hecho en el equipo contrario, crear espacios con sus carreras entre las jugadoras rivales.

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Farid Benstiti, básica en la segunda parte

De repente, el Paris se hizo con la posesión del balón, obligando al Frankfurt a perseguir sombras por el campo. La pequeña Cruz Traña comenzó a moverse como un mosquito por todo el último tercio del campo, pero no pudo hacer sangre. El planteamiento de juego del equipo francés mejoró en calidad técnica y coherencia, aunque sin provocar caos en la defensa rival. Schumann, en la portería del Frankfurt, estaba constantemente en alerta naranja, pero no se vio en la necesidad de pulsar el botón de emergencia. Su mayor causa de preocupación eran las acciones a balón parado: sendos remates de cabeza de Georges y Kaci tras un saque de esquina y de una falta respectivamente. Con el equipo de Bell bien organizado y practicando el arte de defender en su área con una efectiva barrera de 5-4-1, el Paris no conseguía dar el golpe definitivo pese a que ya iba por delante en los puntos.

Mientras tanto, Bell también acertó con los cambios. Primero introdujo en el campo a Mandy Islacker para sustituir a Ana-Maria Crnogorčević como principal acompañante de Šašić en ataque. Después, en los últimos doce minutos, retiró del campo a Schmidt y Laudehr, que habían trabajado hasta la extenuación en las transiciones escritas en letras mayúsculas en cualquier manual de un buen lateral. Svenja Huth y después Kozue Ando ofrecieron aire fresco a su equipo. El Paris pagó el precio de su intensa presión, y las dudas de la defensa del equipo francés tras un pase en largo dejaron a Islacker con el camino abierto hacia el gol. Su disparo final se marchó ligeramente por encima del larguero.

De forma irónica, Benstiti había pronosticado durante la previa el desenlace que tendría la final. "El Frankfurt tiene una mentalidad alemana, con disciplina, determinación y una actitud incansable. Para ellas, el partido no acaba en el minuto 90", dijo.

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La heroína Mandy Islacker

Después del fallo de Islacker, los aficionados ya se estaban preparando para otra media hora extra de partido, y el speaker del estadio ya había anunciado que se iban a disputar cuatro minutos más de tiempo añadido. Habían pasado dos de ellos cuando llegó un centro al corazón del área del Paris. Para Islacker, llegaba a una altura extraña. Quizá condicionada por su fallo anterior, su respuesta fue fría y calculada. La computadora del cerebro trabajó con una enorme precisión antes de que la delantera enviara una precisa volea con el exterior de su pie izquierdo. El balón voló por encima de Kiedrzynek y se coló en la portería. La número 17 del Frankfurt desapareció bajo una avalancha de compañeras, e incluso las tres defensas centrales encontraron energía para subir y unirse a las celebraciones.

El Paris merece ser elogiado por seguir luchando hasta el mismísimo final del partido. Pero cuando Cruz Traña falló por poco a la hora de contactar con un balón en el segundo palo a los cinco minutos del tiempo añadido, el partido llegó a su fin. Tras el pitido final, Bell y su equipo técnico corrieron para compartir su alegría con las jugadoras. En el Paris las lágrimas eran comprensibles. Para el Frankfurt, el inesperado final le dio la más dulce de las victorias. Para su rival, fue una muestra del amargo sabor de la derrota.

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