Festival ofensivo del Milan
martes, 23 de marzo de 2004
Resumen del artículo
AC Milan - RC Deportivo La Coruña 4-1
Los continuos errores defensivos del Deportivo le alejan de las semifinales.
Cuerpo del artículo
No empezó mal el partido para los hombres de Javier Irureta. Su libro de estilo, el de siempre: orden atrás y esperar la aparición, en algún momento, de la magia de Valerón o la efectividad de jugadores como Pandiani o Luque. En ese terreno el Deportivo es desesperante para el equipo rival. Cede el balón, ahoga a los delanteros rivales y cierra las bandas. Y así parecía que iba a suceder cuando a los once minutos de juego, y después de un buen pase desde la izquierda de Joan Capdevila, Pandiani conectaba un cabezazo al que no podía responder el portero milanista Dida. Un espejismo.
Recital del Milan
La alegría duró poco. Y no por el marcador, que no se alteraría hasta las postrimerías de la primera parte, sino por la angustia que se apoderaría de las huestes deportivistas. Tras el gol, Mauro Silva desaparece y, como consecuencia, toda la defensa coruñesa empieza a naufragar sacudida por las embestidas de los extremos del Milan. Cafú, se dejó la edad en el vestuario y demostró que aún le queda mucho combustible en sus piernas. Cuando éste descansaba, Seedorf y Pancaro tomaban el relevo en la otra banda. Una pesadilla para el Deportivo.
Ocasiones claras
La conjunción de todos estos elementos no hacían más que alimentar al brasileño Kaká, con Cafú, el mejor del partido, de ocasiones que de forma incomprensible iba desperdiciando. Cuando parecía que el equipo español iba a sobrevivir a la primera parte, llegó la justicia. No tanto por la pericia italiana como por el malhacer defensivo del equipo de Irureta. Como no podía ser de otra forma, la conexión brasileña Cafú-Kaká volvía a desarbolar al dúo de centrales del Dépor. Esta vez, la consecuencia fue el empate. Y más duro podría haber sido el castigo cuando un minuto después Filippo Inzaghi falló un remate clarísimo.
Verbena defensiva
Sólo con estas palabras pueden definirse los errores de Mauro Silva, Naybet y Jorge Andrade en el breve plazo de 25 segundos. Los que han transcurrido desde que el Milan ponía el balón en juego para iniciar la segunda parte, hasta que Shevchenko, desaparecido en la primera parte, alojaba el esférico junto al palo izquierdo de la portería de Molina. Todo ello ha discurrido por el centro de la zaga deportivista, con total inmunidad para el delantero ucraniano. A partir de ese momento, el desmadre defensivo de los coruñeses fue más propio del camarote de los hermanos Marx que de unos profesionales de este deporte. Por eso, en el minuto 49 Kaká volvía a aparecer para certificar la victoria del equipo de Carlo Ancelotti. Cuatro después, Pirlo trazaba un guiño al arte futbolístico con un golazo de falta directa que se colaba por la escuadra derecha de la portería del Deportivo.
Frustación depotivista
Quedaba por delante más de media de hora de juego que, como estaban las cosas, podía recordar a la debacle de Mónaco de la primera fase. Afortunadamente no fue así, a pesar de que en los siguientes minutos el Milan gozó de alguna que otra oportunidad para aumentar la cuenta. No ocurrió. Eso, unido a la entrada de Fran por Duscher, rescató a los hombres de Irureta del fracaso y les concedió la oportunidad de arreglar un poco las cosas con un segundo gol que no llegó. Pandiani, en tres ocasiones, y Fran tuvieron la ocasión de protagonizar el papel de salvador, pero el destino y el portero Dida determinaron que ése era excesivo premio para los gallegos.
Misión imposible
El 4-1 supone una losa muy grande para los de Irureta. De otras peores ha salido airoso el equipo blanquiazul. Pero la esperanza es menos si se tiene en cuenta los grandes partidos que últimamente está jugando el actual campeón de Europa. Hay que esperar. Será dentro de quince días en Riazor. Tiempo más que razonable para debatir y analizar el caos defensivo y de centro del campo en el que se ha sumido esta noche el Deportivo.