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El Manchester recuerda el triste aniversario

El conjunto inglés tiene un calendario lleno de fechas que recuerdan la gran historia del club, pero la más señalada es el 6 de febrero de 1958, el día que murió un equipo.

El Manchester United FC tiene un calendario lleno de fechas importantes en la ilustre historia del club. El 29 de mayo de 1968, por ejemplo, se convirtieron en el primer club ingles en gana la Copa de Europa de Clubes al derrotar al SL Benfica, con Eusébio en sus filas, por 4-1 en Wembley y después de una prórroga. ¿Y quién puede olvidarse del 26 de mayo de 1999? En una de las finales más dramáticas de la UEFA Champions League el Manchester marcó dos tantos en el descuento para remontar el 1-0 a favor del FC Bayern München y llevarse el trofeo a Manchester.

Día fatídico
Pero la fecha más señalada para cualquier persona que sienta los colores del Manchester es el 6 de febrero de 1958, el día que murió un equipo. Entonces, como ahora, el Manchester United estaba luchando por ganar la máxima competición continental y regresaban a casa desde Yugoslavia en donde habían empatado 3-3 con el FK Crvena Zvezda en el partido de vuelta de cuartos de final. Al descanso, los de Matt Busby ganaban por 0-3, y con la victoria conseguida en casa en la ida por 2-1, los segundos 45 minutos se presentaban bastante tranquilos y como un mero trámite para alcanzar las semifinales. Por lo tanto hubo algo de complacencia, pero el Crvena Zvezda luchó tenazmente para nivelar el marcador aquella noche. En cualquier caso, los ingleses tenían un enorme talento, sobre todo eran admirados sus jugadores más jóvenes conocidos como los Busby Babes, y se les consideraba con serias opciones para proclamarse campeones de la competición.

Unidos en armonía
Después del partido se celebró un banquete para los dos equipos en el Hotel Majestic de Belgrado, y cuando se apagaron las luces y los camareros trajeron postres con velas encendidas, todo el equipo inglés empezó, liderados por su capitán Roger Byrne, a cantar “We’ll Meet Again”. Entonces Busby se levantó y dijo: “Venid a visitarnos. Las puertas de Old Trafford estarán siempre abiertas para vosotros”. Pero tristemente, los hechos del día siguiente impedirían a muchos miembros del equipo volver a ver su estadio otra vez.

Capacidad limitada
El avión, un modesto BEA Elizabethan de hélice de la aerolínea comercial G-ALZU, no tenía la capacidad de combustible suficiente para volar de Yugoslavia a Inglaterra de una vez, así que paró en Múnich a repostar. Como es de esperar en esa época del año, el tiempo por toda Europa era invernal e inhóspito, y mientras que en Belgrado había nieve en la pista, las condiciones en Múnich era considerablemente más severas. De hecho, al aterrizar, muchos de los pasajeros notaron las grandes olas de nieve debajo de las ruedas del aeroplano.

Ocurre el desastre
Una vez que los jugadores del Manchester disfrutaron de un café en la sala de embarque del aeropuerto, volvieron al avión, pero su primer intento de despegar fue abortado cuando los instrumentos de la cabina del piloto señalaron un fallo en el motor. Se hizo un segundo esfuerzo que también tuvo que ser abandonado a medio camino en la pista. A las 15.04 HEC parecía listo para un despegue con éxito, y fue pasado el punto de sin retorno cuando de repente el motor perdió fuerza y el avión derrapó al final de la pista de despegue, atravesó la valla de perímetro del aeropuerto y chocó contra una casa y luego contra muchos árboles.

Trágicas víctimas
Los rescatadores llegaron en segundos pero fue demasiado tarde para salvar a Byrne, Geoff Bent, Eddie Colman, Mark Jones, David Pegg, Tommy Taylor y Liam Whelan mientras que Duncan Edwards murió de sus lesiones dos semanas después. Los técnicos del Manchester Bert Whalley y Tom Curry y el secretario del club Walter Crickmer también murieron, junto a dos miembros de la tripulación, ocho periodistas y otros dos pasajeros. Milagrosamente 16 sobrevivieron, incluido el gravemente herido Busby y el joven Bobby Charlton, pero un equipo de inmensas promesas, incluido el incomparable Edwards, había sido destruido.

Sombrío aniversario
Con asombrosa fuerza, tanto de cuerpo como de carácter, Busby y el Manchester se recuperaron despacio. En 1968, dos goles de Charlton contribuyeron a lograr el Campeonato de Europa de clubes, un triunfo que muchos creían que llegaba once años tarde. Con otro entrenador escocés al mando y con similar espíritu indomable, el Manchester United ganó el trofeo otra vez en Barcelona, 31 años después. Una fecha inolvidable sin duda, pero nunca más significativa para el Manchester United que aquel fatídico día de febrero en 1958.