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El sábado desata la fiebre 'Champions'

La decisión de cambiar el día de la gran final de la Liga de Campeones ha beneficiado a todos los implicados: jugadores, aficionados, familias y medios de comunicación.

Los aficionados del Bayer y del Inter agradecen que la final se dispute un sábado
Los aficionados del Bayer y del Inter agradecen que la final se dispute un sábado ©Getty Images

No sólo son los jugadores los grandes beneficiados de jugar la final de la UEFA Champions League este sábado. Muchos aficionados, familias y operadores agradecen esta acontecimiento.

La decisión de cambiar el día de la gran final del miércoles noche al sábado fue tomada por el Comité Ejecutivo de la UEFA en noviembre de 2007, así que esta final entre el FC Bayern München y el FC Internazionale Milano en el Santiago Bernabéu de Madrid será la primera que estrene esta nueva tradición.

La celebración de la final en sábado permite a las familias, especialmente a los niños, tener la oportunidad de formar parte del mayor partido del fútbol europeo.

Fernando Hierro, capitán del Real Madrid que conquistó la UEFA Champions League en 1998, 2000 y 2002, puede ver las ventajas físicas que esto tiene sobre los jugadores del Bayern y el Inter, más descansados tras lograr sus respectivos 'dobletes' nacionales el pasado fin de semana.

"Tener una semana para preparar la final da a los jugadores la oportunidad solventar sus problemas musculares o de cansancio. Les da tiempo para recuperarse", comentó Hierro este miércoles en un evento del Día del Fútbol Base de la UEFA.

Otro ex jugador del Real Madrid, Michael Laudrup, añadió: "Es la primera vez en la historia que la final de la UEFA Champions League se disputa en sábado. Creo que es mucho mejor porque la gente puede venir a la ciudad el viernes o el mismo día del partido y marcharse a casa el domingo. Antes tenían que cogerse tres días libres en el trabajo o en la escuela, ahora la gente tiene toda la semana para preparar el viaje".

¿Y los aficionados? Armin Biertz condujo 17 horas desde Colonia para que su hijo de 12 años, Cedric, pueda apoyar al Bayern. El niño, ataviado con la camiseta roja y blanca de su club al igual que su padre, sabe que si el partido hubiera sido el miércoles no hubiera podido asistir a la final.

"El miércoles es un día de escuela, así que no habría podido venir. Estoy muy feliz por estar aquí. Es genial", comentó el joven. Armin, por su parte, estaba emocionado por poder compartir esta experiencia junto a su hijo: "Estoy abrumado. Cedric me dijo el año pasado que quería venir a la final de la Champions League, así que es un sueño hecho realidad".