Fiabilidad germana para el centro del campo
viernes, 30 de julio de 2010
Resumen del artículo
Khedira pertenece a la nueva hornada de talentos alemanes, y a partir de esta temporada pondrá todo su potencial al servicio del Madrid de Mourinho.
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Sami Khedira es uno más de los tantos y buenos jugadores alemanes con origen en otro país. De padre tunecino y madre alemana, el centrocampista se incorporó con apenas ocho años al club de su ciudad natal, el VfB Stuttgart, y pasó por las categorías inferiores hasta llegar al primer equipo en la temporada 2006-2007, en la cual debutó ante el Hertha BSC para cuatro jornadas después marcar sus dos primeros tantos ante el FC Schalke 04. Ese mismo año fue determinante en la conquista del título y finalizó con cuatro goles en 21 partidos.
En las siguientes dos temporadas mantuvo un rendimiento alto con su club, lo que le empujó a la selección alemana Sub-21 en la que siendo capitán ganó la Copa Mundial de la FIFA de la categoría en 2009. Khedira tuvo la oportunidad de jugar con Túnez, pero esperó la llamada de Joachim Löw con la selección absoluta, la cual llegó el 5 de septiembre del mismo año contra Sudáfrica. A partir de allí se hizo con un puesto fijo en el mediocampo del combinado nacional germano, llegando incluso a sustituir con éxito al lesionado Michael Ballack en el recién finalizado Mundial africano. Allí disputó siete partidos, anotó un gol y concluyó tercero con su país.
El jugador de 23 años gracias a su fuerza física y a su estilo de juego meticuloso y tácticamente maduro, puede funcionar como enlace entre la defensa y el ataque. Pero por su capacidad para enviar pases precisos y su fortaleza en el juego aéreo, gracias a su 1,89 de estatura, también es de gran ayuda en la faceta ofensiva del juego. De espíritu sacrificado y correoso, luce como un interesante mediocentro para el esquema de José Mourinho, pudiendo acompañar a Xabi Alonso en las tareas defensivas y de construcción del juego blanco.