La derrota en Bucarest sigue dando pesadillas a Beckett

La victoria del HJK Helsinki por 10-0 esta semana recordó el récord absoluto en la Copa de Europa que se produjo con el triunfo del Dínamo de Bucarest ante el Crusaders, y que el ex jugador no puede olvidar.

El equipo del Crusaders en 1973, con Liam Beckett en el extremo derecho de la primera fila
El equipo del Crusaders en 1973, con Liam Beckett en el extremo derecho de la primera fila ©Crusaders FC

Ocurrió hace casi 40 años, pero Liam Beckett todavía tiene pesadillas con aquella tarde de octubre de 1973, cuando el Crusaders FC entró en los libros de historia con la aplastante derrota (11-0) que sufrió ante el FC Dinamo Bucureşti en la Copa de Europa.

El HJK Helsinki se acercó al golear 10-0 al Bangor City FC el martes, pero el equipo semiprofesional sigue ostentando el peor registro inflingido nunca en la competición.

El Crusaders perdió el encuentro de ida 0-1 en el Windsor Park de Belfast y los jugadores afrontaban con tranquilidad el encuentro de vuelta dos semanas más tarde. Beckett, de 22 años, que había ganado su primer y único título liguero la temporada anterior, recuerda que vivió una de "las noches más surrealistas y difíciles de olvidar" de su carrera.

"Todavía tengo pesadillas. Probablemente fue una de las noches más extrañas que he tenido en mi carrera. No nos merecíamos que sólo hubiese un equipo en Bucarest. ellos tenían varios internacionales rumanos en su alineación y eran impresionantes. Fuimos como ovejas en una masacre.

"Recuerdo que dos equipos femeninos de Bucarest estaban jugando una demostración antes de nuestro partido y cuando vi lo buenas que eran tuve miedo. Y me dije a mi mismo: ¿Cómo vamos a vencer a los hombres?".

El Crusaders estaba por detrás a los cinco minutos, e iba 4-0 al descanso, antes que todo se viniese abajo en la segunda parte. El delantero Dudu Georgescu, ganador de la Bota de Oro europea en 1975 y 1977, y el centrocampista Radu Nunweiler, también internacional rumano, hicieron cuatro goles cada uno para que el Dínamo se desbocara.

"Nuestro entrenador Billy Johnston nos dijo antes del partido que para mantener el balón debíamos tenerlo. Para ser honestos, la única vez que vimos el balón fue cuando sacábamos de centro tras los goles del Dínamo. Recuerdo mirar el enorme marcador que había en el otro extremo del campo y leer el 9-0. Me volví hacia mi compañero de equipo John McPolin y dije: '¿Es el tiempo o el marcador?'. Y se marchó riendo. Todo lo que podíamos hacer era reírnos", señaló.

"Nosotros fuimos campeones de Irlanda del Norte e hicimos un buen partido en casa, pero quizás pecamos de confianza en nuestro planteamiento. Sólo perdimos el partido de ida por 0-1 en Belfast, pero recuerdo que estrellamos un balón en el larguero, por lo que no había indicios de lo que se nos venía encima".

"Técnicamente, el Dínamo de Bucarest era magnífico. Físicamente eran jugadores muy fuertes y estaban en forma. Tenían músculos en lugares que yo no sabía que se podía tener músculos, movían el balón con tanta rapidez que daban un pase, otro pase, otro pase y gol. Y otro gol. Y otro gol", añadió.

Recogiendo un balón que el Dínamo había depositado en la red de Beckett, el guardameta recuerda ver al capitán del Crusaders Walter McFarland aplaudiendo con mucho énfasis en el área: "¿Por qué aplaudes", gritó Beckett. "Ha sido un gol fabuloso", le contestó McFarland.

Florea Dumitrache y Cornel Dinu también anotaron, mientras que el que iba a ser el quinto gol de Ion Nunweiler le fue atribuido a Beckett en propia portería. "No, no fui yo. Un compañero de equipo intentó despejar el balón y se metió dentro. Nunca podré olvidar el 11-0, pero no me metí un gol en propia. ¡Yo no estoy reivindicando ese gol!", dijo Beckett, que ahora es un reputado comentarista de fútbol en Irlanda del Norte.