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El poder de Múnich

FC Bayern München – FC Basel 1893 7-0 (Global 7-1)
Robben, Mario Gomez y Ribéry se dieron un festín ante un Basilea que cierra un gran año en la UEFA Champions League.

Mario Gomez anota el primero de sus cuatro tantos de la noche
Mario Gomez anota el primero de sus cuatro tantos de la noche ©AFP/Getty Images

El Fußball Arena München tiene duende. El novedoso estadio muniqués, así como el antiguo emplezamiento del FC Bayern München, tiene muchos kilómetros recorridos en la máxima competición continental. El club bávaro tiene en su vitrina cuatro ediciones de la Copa de Europa (1974, 1975, 1976 y 2001) y en esta edición tiene el aliciente de disputarse la final en su terreno el 19 de mayo. Con el aroma a gran cita europea y el choque que cierra la temporada futbolística de clubes antes de la UEFA EURO 2012 en el horizonte, el Bayern se lanzó a por el FC Basel 1893, que llegaba a Alemania con la ventaja de 1-0 cosechada en el St. Jakob-Park. En la primera parte, y guiados por un excelso Arjen Robben, el club dirigido por Jupp Heynckes sentenció la eliminatoria con un parcial de 3-0 gracias a los goles de Robben, Thomas Müller y Mario Gomez. Ya en el segundo acto, el antiguo ariete del VfB Stuttgart engordó el resultado hasta el 7-0 final (7-1 en el global), para cerrar el partido con cuatro dianas. Se unieron Robben, Gomez y Franck Ribéry y destrozaron al combinado suizo en la vuelta de los octavos de final de la UEFA Champions League.

El Bayern aupado por un Fußball Arena München volcado con la importancia de la cita, y recordando el 7-1 que su equipo le infringió el sábado al TSG 1899 Hoffenheim en la Bundesliga, sacó toda su artillería y en los primeros 12 minutos dispuso cinco ocasiones. En la tercera de ellas, en el minuto once, Toni Kroos disparó desde fuera del área, el balón rebotó en Granit Xhaka y Robben se llevó el balón para resolver ante Yann Sommer. El central David Abraham se despistó y el extremo holandés igualó la eliminatoria en el tramo inicial. El Basilea, lejos de cambiar su estilo y encerrarse para tratar de aguantar un guarismo que le llevaba a la prórroga, mantuvo su filosofía. Llegó a estos octavos de final de la UEFA Champions League con una mentalidad ofensiva, con dos laterales ofensivos y fantasía en la medular para asistir a sus dos puntas, y así quiso morir. Por ello, así como por el flojo rendimiento de la pareja en la medular formada por Xhaka y Cabral, el Bayern olió la sangre y no tuvo reparo en seguir su sueño de llegar a la gran final.

Müller se adelantó a un desacertado Abraham en el minuto 42 tras el centro de Robben para anotar el 2-0 y Gomez inició su festival particular en el 44' al finalizar una falta botada por Kroos, que salvó Holger Badstuber para asistir al punta y cerrar el primer acto con un claro 3-0. Con la eliminatoria decantada casi al 100%, Gomez siguió haciendo lo que lleva toda la vida: marcar goles. En el minuto 50 inició su sociedad mágica con Ribéry al remachar una gran acción del francés, que se deshizo con facilidad de Markus Steinhöfer. En el 61' y 67', volvió a aprovechar dos pases del galo para aumentar su cuenta hasta las cuatro dianas. El Fußball Arena München ya llevaba muchos minutos coreando cada acción del Bayern, pero Bastian Schweinsteiger, que disputaba su segundo partido como suplente tras superar una lesión, filtró un balón preciso entre la defensa helvética para que Robben regatease a Sommer y cerrase el marcador con un abultado 7-0.

El Bayern lleva una trayectoria inmaculada en su estadio con cinco triunfos en otros tantos choques, con un balance de 17 goles a favor y tres en contra. La final del 19 de mayo en el  Fußball Arena München está más cerca, y Robben, Ribéry y Gomez afilan los colmillos para afrontar los cuartos de final con la moral por las nubes. El Basilea dice adiós, pero todo el mundo recordará la gran UEFA Champions League que han brindado a los amantes del fútbol.