Schmeichel recuerda la hazaña de 1999

El portero danés, que fue capitán de su equipo aquella noche, rememora la increíble final de la UEFA Champions League que enfrentó al Manchester con el Bayern en el Camp Nou.

El portero danés, que fue capitán de su equipo aquella noche, rememora la increíble final de la UEFA Champions League que enfrentó al Manchester con el Bayern en el Camp Nou.

Mientras Manchester United FC y FC Bayern München se preparan para verse las caras de nuevo, Peter Schmeichel nos habla en primera persona de cómo vivió una de las finales más dramáticas que se recuerdan en la UEFA Champions League. El equipo de Sir Alex Ferguson remontó el 1-0 adverso con dos goles en el tiempo de descuento.

Schmeichel, de 46 años, encajó un gol a los seis minutos tras una falta lanzada por Mario Basler, y parecía que ese gol le daría la victoria al Bayern, pero los goles de Teddy Sheringham y Ole Gunnar Solskjær dieron el ansiado trofeo a los 'diablos rojos'. El portero danés, que esa noche fue capitán por la ausencia de Roy Keane, repasa con detalle aquel partido del 26 de mayo de 1999.

Peter Schmeichel
Tuvimos tres encuentros en nueve días. Jugamos con el Tottenham en casa en partido de la Premier League y teníamos al Arsenal pisándonos los talones. Si ganábamos a los spurs, independientemente de lo que hiciese el Arsenal, ganábamos el campeonato. Nos habíamos enfrentado al Newcastle el sábado en la final de la FA Cup y después obviamente el partido ante el Bayern de Múnich en Barcelona en la final de la Champions League. Fue sólo después de la final de la FA Cup cuando empecé a pensar en el trascendental partido que teníamos en Barcelona. Fue quizás el encuentro más importante a nivel de clubes que nunca he jugado.

No teníamos a Roy Keane. Tampoco estaba Paul Scholes, que también fue sancionado ante la Juventus. Y los dos habían sido el pilar del equipo durante toda la temporada. Estábamos sin ellos, así que pusimos a David Beckham, que jugó en el centro del campo. No es que David no pueda jugar ahí, pero estuvimos algo descolocados al principio, porque teníamos a Ryan Giggs jugando en la banda derecha, y a Jesper Blomqvist en la izquierda. Así que en los primeros compases, lo que teníamos que hacer era buscarnos el uno al otro, y volver a lo que nos hacía buenos, ser sólidos.

Tras recibir el tanto, empezamos a encontrar nuestro ritmo, abriendo el juego, poniendo centros desde las bandas, tratando de trabajar en el centro del campo para Dwight York y Andy Cole. Y la variación en nuestro juego comenzó y empezamos a crear ocasiones de gol. Luego nos tranquilizamos un poco y sabíamos lo que teníamos que hacer entonces: debíamos marcar gol. Y creo que ese año, particularmente ese año, teníamos la certeza de que debíamos marcar, y eso nos hacía un equipo muy peligroso

Su mentalidad era la de aprovechar lo que habían logrado, mantener el resultado. Yo estaba seguro de que en algún punto podíamos marcar y hacer el 1-1, y de que eso nos daría un gran empujón. No tenía la sensación de que tuviéramos que esperar demasiado para conseguirlo, y así fue. Fue un momento de éxtasis cuando conseguimos marcar, porque nos metíamos de nuevo en el partido. Fue un momento increíble cuando marcamos, porque entonces sabíamos que teníamos otra oportunidad.

Recuerdo que mis pensamientos entonces fueron: 'despeja tu mente, concéntrate, asegúrate de que ellos no marquen ahora, simplemente cálmate, prepárate porque ahora se necesita un cien por cien de concentración. En ese momento realmente teníamos que concentrarnos en volver a todo lo básico, porque así es como era el partido por entonces'.

Y mientras yo pensaba esto, marcamos el segundo gol. Yo no me podía creer que eso estuviera sucediendo, pero cuando se sacó el córner yo pensé "mira, aquí viene otra ocasión". Así que, nadie se esperaba que eso ocurriera, pero ocurrió.

Yo no quería ser el hombre que levantara el trofeo de la Champions League, quería que Sir Alex estuviera allí, porque él era el único que me había dado a mí y a todo el equipo la oportunidad. Él nos había conducido hasta ahí, a veces nos volvió locos con sus exigencias, pero  era él quien se aseguraba siempre de que no abandonásemos un terreno de juego sin haber dado el cien por cien. Así que levantar la copa con él fue muy simbólico. Eso fue lo último que hice para el Manchester United, y no podía haber pedido nunca tener un final mejor para mi carrera.

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