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El Athletic crece con el método Bielsa

Después de 35 años, el conjunto vasco jugará la segunda final continental de su historia. A pesar de las dudas generadas al principio, el técnico argentino ha impuesto su particular estilo en Bilbao.

El Athletic crece con el método Bielsa
El Athletic crece con el método Bielsa ©Getty Images

La cuarta acepción de la palabra 'loco' en la Real Academia Española de la Lengua dice así: "Que excede en mucho lo ordinario o presumible". No hay duda que esta definición encaja perfectamente con el técnico del Athletic Club, el argentino Marcelo Alberto Bielsa.

Nacido en Rosario en 1955, Bielsa tuvo una corta carrera como futbolista, defendiendo los colores de CA Newell's Old Boys, Instituto de Córdoba y Argentino de Rosario. Su logro más importante llega con la selección argentina, con la que consigue la medalla de bronce en el Preolímpico 1976 en Recife, Brasil. Con solo 25 años decide colgar las botas y empezar a formarse como técnico, su gran vocación. "Fui un futbolista frustrado y fracasado. Tras jugar cuatro o cinco partidos en la primera de Newell's me di cuenta de que no podía ser futbolista de nivel. Me propuse entonces ser un entrenador de nivel. Y para lograrlo comprendí que el primer paso era convertirme en un especialista de la educación física, porque esa es la especialidad que se ocupa del movimiento del cuerpo humano", reconoce Bielsa.

Tras ocho años de charlas con compañeros de profesión, de recogida de datos y de minuciosos análisis, Marcelo entra como técnico en las categorías inferiores de Newell's. Tras un notable éxito, el primer equipo decide darle la oportunidad del banquillo en 1990. Ese mismo año consigue el Torneo Apertura y derrota a CA Boca Juniors en la eliminatoria que dilucidaba el campeón de la Temporada 1990/91. También disputa la final de la Copa Libertadores 1992, que pierde ante el São Paulo FC brasileño. Además, conquista el Torneo Clausura 1992 con el club rosarino.

Ya por entonces, eran evidentes algunas de las características que hacen reconocibles los equipos que dirige el concienzudo técnico: rápido desdoblamiento ataque-defensa, implicación de todos los componentes del equipo, colectivo por encima del individuo, presión adelantada, intensidad y dinamismo. "Yo quiero equipos ordenados, y no mecanizados, donde se respeten algunas posiciones y donde, escuchad bien porque éste es uno de los grandes secretos del fútbol, podamos desmarcarnos y luego volver rápidamente a marcar", admite el técnico rosarino.

Después del éxito en su Argentina natal, Bielsa decide irse a México, donde dirigió al Club Atlas de Guadalajara y Club América. En 1997 regresa a su país para dirigir a Club Atlético Vélez Sarsfield, con el que logra el Torneo Clausura un año después. En julio de 1998 ficha por el RCD Espanyol, con un contrato que incluye una cláusula por la que puede abandonar el conjunto 'perico' si recibe una oferta de la selección argentina. Y este ofrecimiento llega en septiembre de ese mismo año.

Su paso por la selección argentina dejó luces y sombras. El éxito lo consiguió con la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, único título que faltaba en las vitrinas de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Pero dos años antes, el fracaso lo visitó con la rápida eliminación del combinado albiceleste en la Copa Mundial de la FIFA 2002 en Corea y Japón. En 2004 abandona el cargo de seleccionador argentino.

En 2007 acepta el reto de dirigir a la selección chilena y firma un contrato de tres años con la federación del país andino. Ante la sorpresa general, Chile acaba segundo en las eliminatorias sudamericanas rumbo a la Copa Mundial de la FIFA 2010, solo por detrás de la poderosa Brasil. Ya en Sudáfrica, 'La Roja' es segundo en el Grupo H por detrás de España y cae en octavos de final ante Brasil. La selección chilena realizó la mejor actuación en un mundial fuera de Chile, volviendo a ganar un partido tras 48 años. El 4 de febrero de 2011 Bielsa se desvincula de la federación de fútbol del país austral y cinco meses después se compromete con la candidatura de Josu Urrutia, que sale elegido presidente de club vizcaíno.

Así pues, este año en San Mamés confluyen dos de las personalidades más auténticas del fútbol continental: la de un equipo con una política particular de fichajes y que solo cuenta en sus filas con futbolistas de la zona, y la de un técnico que se ha ganado a pulso un hueco entre los más venerados de los banquillos.

Poseedor de un fortísimo carácter y una forma de ser que no deja indiferente, Bielsa está considerado uno de los grandes estudiosos del fútbol, y el propio Josep Guardiola reconoce haber aprendido mucho de él. Pero Bielsa es único, y lo mismo sus equipos, Este año en Bilbao no tuvo un inicio sencillo, y el equipo tardó varias jornadas en empezar a asimilar lo que le pedía Bielsa. Pero la paciencia empezó a dar sus frutos, y con la victoria en Anoeta empezó el despegue del Athletic.

Luego, lo ya sabido por todos, finalista de la Copa del Rey y de la UEFA Europa League.Y quizás ha sido en la competición continental donde se ha visto al mejor Athletic. La eliminatoria de octavos de final ante el Manchester United FC tardará mucho tiempo en borrarse de la retina de los aficionados, con un fútbol que maravilló al mundo entero. A orillas de la ría del Nervión, Bielsa ha construido un equipo a su medida. Con Javi Martínez como baluarte defensivo, el inicio del juego corre a cargo del de Ayegui. La presencia en Ander Herrera en el campo añade combinación y dinamismo, algo básico para el técnico argentino. Lo mismo aporta un Óscar de Marcos que este año se ha consagrado como el auténtico pulmón y comodín del equipo. La magia y la sorpresa corren a cargo del jovencísimo Iker Muniain, mientras que el gol es cosa de Fernando Llorente. En definitiva, un equipo dinámico, donde todos atacan y todos defienden, solidario para con el compañero y agresivo en la presión. Sello de Bielsa.