Lippi, ante un nuevo desafío
miércoles, 13 de octubre de 2004
Resumen del artículo
El técnico italiano explica a uefa.com que entrenar a una selección es diferente a dirigir un club.
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Por Mark Chaplin
El Director Técnico de la UEFA Andy Roxburgh declaró una vez a uefa.com que la oferta de entrenar a un equipo nacional puede ser un regalo 'envenenado', aunque es también, sin embargo, un reto irresistible, incluso para un entrenador que ya ha tenido muchos éxitos a nivel de clubes.
Desafío internacional
Marcello Lippi es el último entrenador en aceptar el desafío internacional. Y eso que se podría pensar que después de una vida llena de éxitos a nivel de clubes, Lippi querría relajarse un poco, especialmente tras haber dicho la primavera pasada que se retiraría al final de la temporada 2003/04, en la que la Juventus no ganó ningún trofeo. En ese momento declaró: “Es un buen momento para que lo deje. Pienso que es hora de que una gran historia se acabe”.
Éxito en la Juve
Parece que Lippi no tiene nada que demostrar. Ganó la Liga italiana tres veces con la Juventus entre 1994 y 1999, además de la UEFA Champions League, la Supercopa de Europa de la UEFA, la Copa Intercontinental y la Copa de Italia. Luego se fue al FC Internazionale Milano, donde no triunfó, antes de volver a Turín en el 2001. Allí consiguió dos títulos más de Liga y la vecchia signora alcanzó otra final de Champions League, que perdió contra el AC Milan en el 2003.
Incapaz de resistir
Sin embargo, el desafío de suceder a Giovanni Trapattoni como seleccionador nacional de Italia era demasiado atractivo como para rechazarlo. Ahora, Lippi está planeando su último intento de ganar otro título importante, la Copa Mundial de la FIFA 2006.
Lippi 'orgulloso'
"Después de tantos años en la Juventus, tenía ganas de dejarlo. Pero la Federación Italiana de Fútbol me llamó y estoy muy orgulloso de intentar esta experiencia”, declaró a uefa.com. Esto demuestra que, cuando el desafío es lo suficientemente excitante, un buen entrenador no puedo rechazarlo.
'Gran diferencia'
Aunque Lippi siga trabajando con estrellas del fútbol, a la que ya entrenó en el ámbito de clubes, ahora tiene que adaptarse a un nuevo ritmo, diferente de la actividad cotidiana en los clubes. “Hay una gran diferencia entre entrenar un club y una selección. En un club, tiene a los jugadores cada día, el año entero. Con el equipo nacional, sólo tiene unos días para preparar los partidos”, explicó.
Sueño de una nación
Los objetivos son también diferentes para un seleccionador, afirmó Lippi. De usted y su equipo depende el sueño de una nación. “Es un trabajo difícil porque el combinado nacional es el equipo del país, es el equipo del pueblo, mientras que un club puede ser sólo el equipo de una ciudad. Entonces, hay mucha presión aunque tengas un poco más de tiempo para relajarte”, afirmó.
Derrota dolorosa
En la última Conferencia de la UEFA para los seleccionadores nacionales en Estocolmo, Lippi explicó que querría crear una atmósfera de club en la selección italiana. Tras vencer a Noruega y Moldavia, este espíritu se pondrá a prueba en el próximo compromiso de la selección italiana, después de la dolorosa derrota del sábado por 1-0 en Eslovenia.
Test contra Bielorrusia
"Estoy muy enfadado. A veces los pequeños equipos pueden vencer a los grandes, pero teníamos que ganar este partido”, aseveró Lippi después del partido. Levantar al equipo y tranquilizar al país ganando a Bielorrusia el miércoles en Parma será otro nuevo reto para Lippi. Al más alto nivel, incluso los entrenadores más grandes siempre aprenden cosas.