Declaración de los representantes de las Federaciones Nacionales que forman parte del Comité Ejecutivo de la UEFA, de los miembros europeos del Consejo de la FIFA y de los Presidentes de las Federaciones Nacionales de la UEFA
jueves, 27 de agosto de 2026
Resumen del artículo
La reunión tuvo lugar en Mónaco con motivo de los sorteos de las competiciones de clubes de la UEFA de la temporada 2026/27.
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Con motivo del sorteo de las competiciones de clubes de la UEFA para la temporada 2026/27, celebrado en Mónaco, los representantes de las Federaciones Nacionales que forman parte del Comité Ejecutivo de la UEFA y los miembros europeos del Consejo de la FIFA se reunieron con los Presidentes de las Federaciones Nacionales europeas presentes en Mónaco para debatir sobre la crisis que sigue afectando a la FIFA.
En la reunión se analizaron las repercusiones del intento fallido del Presidente de la FIFA de vender una participación en la Copa del Mundo de la FIFA a inversores externos, una maniobra que puso de manifiesto un profundo error de juicio, un abuso del poder presidencial y una concepción del liderazgo incompatible con las obligaciones del cargo más alto del fútbol mundial.
Los presentes encargaron por unanimidad al Presidente y a la Administración de la UEFA que agotaran todas las vías institucionales, políticas y legales disponibles necesarias para garantizar una reforma fundamental, restablecer los límites adecuados a la autoridad presidencial y asegurar que la FIFA vuelva a estar gobernada como una institución, y no en torno a una sola persona.
El primer paso debe ser una revisión externa verdaderamente independiente de la 'FIFA Forward Enterprise', con pleno acceso a todos los documentos, comunicaciones y actas de toma de decisiones pertinentes. La FIFA no puede investigarse a sí misma y esperar que la comunidad futbolística acepte sin más sus conclusiones.
Sin embargo, las consecuencias de esta crisis van más allá de la gobernanza. La confianza necesaria para ejercer el cargo de Presidente de la FIFA se ha quebrantado y no puede restablecerse retirando una propuesta, ofreciendo garantías o prometiendo reformas a posteriori. El fútbol mundial necesita ahora un nuevo liderazgo capaz de reconstruir esa confianza.
Por lo tanto, la UEFA seguirá colaborando con las Confederaciones, las Federaciones Miembro y el conjunto de la comunidad futbolística —incluidos aficionados, jugadores, clubes, ligas y otros— para dar forma al futuro de la FIFA. No obstante, en caso de que el actual Presidente de la FIFA se presentara a la reelección, la UEFA unirá fuerzas con sus confederaciones asociadas para garantizar que se ofrezca a las Federaciones Miembro una alternativa creíble, comprometida con la integridad, la rendición de cuentas, el desarrollo y un auténtico cambio institucional.
Actualmente, la FIFA cuenta con miles de millones de dólares en reservas. Este dinero pertenece a las Federaciones Miembro. Junto con otras Confederaciones, la UEFA estudiará de forma conjunta la posibilidad de liberar de manera responsable una parte de las reservas de la FIFA en beneficio de las Federaciones Miembro, garantizando al mismo tiempo que cualquier propuesta preserve la estabilidad financiera de la FIFA. La pregunta es, por tanto, por qué el Presidente de la FIFA consideró que necesitaba inversores externos para ampliar la financiación destinada al desarrollo.
Asimismo, se informó a los delegados de que la FIFA ha confirmado por escrito a la UEFA que el proyecto 'FIFA Forward Enterprise' ha sido "retirado de forma irrevocable y definitiva" y que "no volverá a aparecer bajo ninguna otra forma, estructura, nombre o modalidad2.
Tras haber obtenido el 30 de julio las dos garantías que exigía a la FIFA, y tras consultar con sus Federaciones Nacionales, la UEFA ha acordado suspender, con carácter provisional, la retirada de los equipos europeos de las competiciones de la FIFA de la próxima temporada, incluidas la Copa del Mundo Femenina Sub-20, la Copa del Mundo Sub-17 y la Copa del Mundo Femenina Sub-17. Esta postura se revisará constantemente y podrá reconsiderarse de inmediato si las circunstancias así lo requieren.
Aunque la cuestión inmediata de la participación ya se ha resuelto, la crisis subyacente sigue sin resolverse.
El abandono del FFE no borra el engaño, la intimidación y el abuso de poder que lo hicieron posible. Tampoco restaura la confianza que se ha perdido.
No se trata de elegir entre el buen gobierno y el desarrollo del fútbol. Tampoco se trata de que Europa busque un mayor poder dentro de la FIFA. Se trata simplemente de garantizar que ninguna parte del fútbol mundial —grande o pequeña, con más o con menos recursos— dependa del poder de una sola persona.
La FIFA tiene la responsabilidad fundamental de apoyar a todas las Federaciones Miembro, y esta responsabilidad debe reforzarse, no debilitarse. Sin embargo, el desarrollo es una obligación institucional —no un favor presidencial— y ninguna
Federación Miembro debería verse obligada jamás a elegir entre los recursos a los que tiene derecho y la libertad de ejercer su propio criterio.
La postura de la UEFA sigue siendo inequívoca: ya se trate del Mundial o de un torneo sub-15, las competiciones de la FIFA no están en venta. Tampoco lo está la gestión de nuestro deporte. Del mismo modo, los recursos de desarrollo de la FIFA nunca deben convertirse en instrumentos de influencia personal o política. Pertenecen al fútbol mundial y deben estar protegidos por normas transparentes y objetivas.
La FIFA debe volver a regirse como una institución al servicio del fútbol, y no funcionar como un instrumento de poder individual.
Nota para editores
Los partidos de clasificación para la Copa del Mundo Femenina los organiza y regula la UEFA.